Este fin de semana se estrenó la película «México 86» en la plataforma Netflix, a días del inicio del Campeonato Mundial de Fútbol en la Ciudad de México, nuestro país se convierte de nueva cuenta en sede de esta competencia y con ello es el único en tener por tercera vez una copa del mundo, sin embargo, las comparaciones salen a relucir de lo vivido hace 40 años, con el que ha sido considerado el mejor mundial de la historia, el celebrado en 1986.
Justo de esto habla la película que protagoniza Diego Luna, de cómo obtuvimos esta sede, el interés de grandes élites y otros sectores para que el evento continuara pese a la decadencia de la Ciudad Capital por el Terremoto del 19 de septiembre de 1985.
A lo largo de la película observamos factores interesantes: dinero, corrupción, intereses y poder, que se empatan con el interés de imponer y transmitir sobre la capacidad y orden cargaba tensiones internas profundas.
La película sirve para comparar los escenarios de 1986 y 2026, como el país hace de estos escenarios un escape del dolor y de la rutina diaria, pero no puede ni siquiera llegar a los talones en cuanto a publicidad.
Quizás el desorden y politización que enfrentamos como país en la actualidad orillen a la omisión de una justa deportiva como esta, hoy los colores de la bandera y la selección mexicana no son parte de la agenda, la muestra está en temas como: la CNTE, precios millonarios para ver un partido, colapso en la CDMX, ajolotización de la infraestructura urbana, entre otras cuestiones.
Por ello, es que la película nos deja la buena reflexión: los temas actuales sociales nos están ganando y preferimos la conformidad personal, que sumarnos a un evento de esta magnitud que pone los ojos del mundo en nuestro país.










