La Fiscalía informó que aún no existe una pericial psiquiátrica que acredite que el joven acusado del accidente frente al Hospital Ángeles sea inimputable.
Es decir, hasta ahora no hay elementos para que sea juzgado bajo una condición distinta a la de cualquier otro acusado. Su defensa podría solicitar una evaluación para determinar si presenta algún trastorno mental, pero por el momento no existe una pericial que lo sustente.
Lo que sí se conoce, por personas cercanas, es que tenía antecedentes de adicción a las drogas y que llevaba meses en tratamiento para dejarlas; sin embargo, el día del accidente dio positivo a cocaína y metanfetaminas.
Aquí nadie está pidiendo condenar con índice de fuego para que se pudra en un calabozo, pero tampoco que la ley permita que un homicidio culposo con agravantes tan serios termine en libertad bajo fianza. La sociedad quiere justicia, tanto para quien perdió la vida como para quien resulte responsable.
Ya hemos visto casos similares: hace unos meses, un conductor alcoholizado se pasó un alto a exceso de velocidad y provocó la muerte de un hombre de 60 años que iba por su esposa al trabajo; el responsable también quedó libre.
Por eso el debate es importante y se han impulsado modificaciones legales para que, cuando una persona conduzca ebria, bajo los efectos de drogas o a exceso de velocidad y provoque un accidente con homicidio culposo, no tenga tan fácilmente el beneficio de la libertad.
Porque los deudos muchas veces terminan batallando hasta para velar y enterrar a sus muertos, mientras los presuntos responsables están libres tratando de enfrentar su cruda moral. Y de las aseguradoras, mejor ni hablamos: también suelen hacer hasta lo imposible para evitar o retrasar los pagos. Injusticia por todos lados.








