
Hay partidos que tienen un problema de identidad. Y luego está Morena en Chihuahua, que parece tener varios partidos dentro del mismo partido.
Y no lo digo desde la grada.
Quien escribe estas líneas tuvo la oportunidad de trabajar dentro de una campaña política, como empleado y no como militante, por que la necesidad a veces es cabrona y el hambre no perdona; pero con una ventaja que difícilmente da un comunicado de prensa: estar todos los días junto al candidato, acompañar el proceso, ver cómo se toman las decisiones y observar desde la entraña lo que sucede cuando la política deja de ser discurso y se convierte en operación.
Y quizás a nivel nacional con su estrategia es un producto exitoso, aquí sigue teniendo un problema que no se resuelve con propaganda:
No termina de encontrar quién manda y en política, cuando nadie lleva el volante, todos creen tener derecho a decidir hacia dónde va el automóvil.
El Morena de Chihuahua no es el Morena del centro
Desde la Ciudad de México todavía parece existir la idea de que Chihuahua puede entenderse con la misma receta con la que se construyó Morena en otras regiones del país pero aquí no funciona así.
El chihuahuense puede cambiar de partido, puede enojarse con el gobierno y puede castigarlo en las urnas pero no abandona sus raíces ideológicas. Aquí hay una cultura política más conservadora, más ligada a la propiedad, al trabajo, a la iniciativa privada y a esa vieja costumbre de desconfiar de quien viene a explicarnos cómo debemos pensar.
Y luego está Ciudad Juárez que para Morena es indispensable por que es la ciudad más poblada del estado, tiene una dinámica fronteriza particular y representa un enorme capital electoral pero el error desde el centro del pais es confundir Ciudad Juárez con Chihuahua…cuando sabemos que no son lo mismo.
El resto del estado no necesariamente mira a Juárez como el modelo al que quiere parecerse y aunque les duela a muchos, si aspira a ser referencia dentro de Chihuahua, es la capital.
Porque conquistar Juárez no significa conquistar Chihuahua.
El problema de la cabeza
Morena necesita una cabeza.No necesariamente un jefe absoluto, pero sí una dirección política reconocible. Alguien que pueda sentar a los grupos, coordinar campañas, ordenar prioridades y decirles a todos:
«señores, primero ganemos y después nos peleamos.»
Porque uno de los principales problemas que se observan desde la operación electoral es precisamente la falta de coordinación.
La campaña municipal por un lado, La estatal por otro, Los diputados buscando su propio camino , Los senadores defendiendo su parcela.
Y cada candidato, como puede, tratando de rascarse con sus propias uñas.
Mientras tanto, desde el centro llegan brigadas, operadores, estrategias de comunicación y recetas que no necesariamente corresponden con lo que está ocurriendo en la calle. Y aquí aparece una contradicción maravillosa:
Un movimiento que nació con la idea de transformar la política termina teniendo problemas para ponerse de acuerdo sobre quién debe organizarla.
Ahora sumele otra división todavía más interesante.
El Morena de los militantes. Esos que estuvieron cuando nadie apostaba por ellos, los que caminaron colonias cuando el partido todavía no era una maquinaria electoral.
Y está el Morena de los que llegaron después.Los políticos con experiencia, los exfuncionarios , los personajes que vienen de otros partidos.
Y aquí aparece el desmadre interno:
¿quién merece la candidatura?
¿El que lleva años construyendo el movimiento?¿O el que tiene experiencia, estructura, relaciones y posibilidades reales de ganar?
La sentencia que debería preocuparles
Como parte de la experiencia dentro de la campaña en esos dias llegaron a Chihuahua especialistas en mercadotecnia y posicionamiento político enviados desde la capital del país donde después de una semana de recorrer la entidad, observar campañas y conocer el comportamiento electoral local, la conclusión fue bastante sencilla:
“En Chihuahua es muy difícil ganar.”
Y quizá esa frase explica todo, no porque Morena sea un mal partido, no porque no tenga posibilidades y mucho menos porque el PAN tenga asegurado el futuro…Sino porque Chihuahua exige algo que no se puede importar:
Entender al chihuahuense.
Aquí no basta con traer una marca nacional, ni tener programas sociales, no basta con tener al Gobierno Federal y tampoco basta con decir que el PAN está desgastado.
Hay que construir una identidad local.
Chihuahua no se conquista desde la Ciudad de México, se conquista desde Chihuahua.







