LOS LINEAMIENTOS Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias incorporaron cambios en tres temas: atención a quejas, sanciones y diferencias entre información y opinión. Desde la comisión reguladora aseguran que no existe censura ni se atenta contra la libertad de expresión, incluso calificaron ese señalamiento como “un mito”.
Pero como siempre hay un pero: un importante grupo de periodistas y comunicadores sostiene que esto podría ser un dulce envenenado, abrir la puerta al temor y terminar provocando autocensura, y con ello el Gobierno ganaría mucho.
Con los ajustes, dicen, queda claro que la CRT no revisará contenidos, sino que vigilará que se cumpla el procedimiento, que se responda a las audiencias y se respeten sus derechos, pero no revisará la respuesta que los medios den a los quejosos. Ya veremos, dijo el ciego.
SANTIAGO de la Peña denunció una campaña de desprestigio en su contra y aseguró que la estrategia incluso alcanzó a miembros de su familia. Dijo que en las últimas semanas “ha arreciado una guerra sucia” para erosionar su imagen pública y la preferencia ciudadana, y sostuvo que los ataques obedecen a sus aspiraciones políticas y al nerviosismo de sus adversarios por el avance de su gestión.
Lo peor del caso es que, según se comenta, los ataques provienen de fuego “amigo”; o más bien, de fuego azul, y no precisamente de sus verdaderos adversarios de Morena y la 4T.
¡ORAAAA! Resulta que el flojonazo —por no decirle eevoooon— del senador sinaloense Enrique Inzunza Cázarez dejó el grupo parlamentario de Morena, luego de negarse a pedir licencia para ser investigado por los señalamientos de Estados Unidos sobre sus presuntos nexos con el crimen organizado.
Esto, a pesar de que diputadazos y senadores borregazos de su propio partido le pidieron que se hiciera a un lado mediante una licencia; pero Inzunza se negó y decidió mandarlos al cuerno. ¡Muy digno, muy digno! Dijo: me voy del grupo parlamentario de Morena, ¡pero no renuncio a Morena! ¡Habrase visto semejante descaro! Este sí se ha volado todas las bardas de la sinvergüenzada política.
Lo que quizá no ve es que ya no tiene el mismo manto protector de antes; Montiel y Citlalli seguramente estarán bajando instrucciones a la Comisión de Honor y Justicia del partidazo y, si la cosa sigue así, no tardará en caer. Claro, nunca pidió licencia para no perder el fuero, pero para eso existe también el juicio político.
Así que puede quedarse sin Juan y sin las gallinas. La trama sigue… y seguirá dando de qué hablar.







