Para que vean que la fauna política anda más activa que nunca en la grilla y que, desde hace mucho tiempo, las ideologías les importan un auténtico cacahuate. Hoy lo importante no es la doctrina, sino encontrar una liana de dónde colgarse para seguir vigentes.
La doctrina del Partido Encuentro Social (PES) —y posteriormente del Partido Encuentro Solidario— se ha definido históricamente como una corriente de derecha conservadora y socialcristiana. Morena, por su parte, se presenta como un partido-movimiento de izquierda nacionalista, progresista y popular.
Pues resulta que el excandidato del PES, Luis Carlos “El Capi” Arrieta, ahora anda más morenista que muchos fundadores y este martes también se registró en la carrera interna junto a Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar.
La pregunta no es si caben todos en Morena, sino cuántos más aparecerán en los próximos días. No se sabe si habrá otros despistados o simples comparsas haciéndole el caldo gordo a alguno de los grupos internos, pero Arrieta sí aprovechó para mandar mensaje.
Dijo que quien encabece la defensa de la Cuarta Transformación debe ser una persona honorable, capaz de representar un cambio verdadero y que no esté señalada por actos de corrupción.
La duda es inevitable: ¿a quién iba dirigido el coscorrón?
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Marco Bonilla también decidió ponerse los guantes y salió a respaldar el planteamiento de la gobernadora Maru Campos respecto al caso de Rubén Rocha Moya.
Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum calificó la exigencia de entregar al gobernador sinaloense a las autoridades estadounidenses como simple propaganda política y pidió que cada quien se dedique a su trabajo, en Chihuahua la respuesta fue cerrar filas.
El alcalde capitalino expresó su respaldo a Maru Campos y a su postura en defensa del Estado de Derecho, la legalidad y la soberanía institucional.
Con ello, Bonilla se suma públicamente a una estrategia que seguramente otros liderazgos panistas terminarán respaldando, aunque algunos sigan demasiado cómodos disfrutando las mieles del poder.
Y es que la Adelita parece haber retomado la carabina 30-30 y todo indica que no piensa soltarla antes de 2027. Mientras ella libra la batalla política, varios diputados, alcaldes, funcionarios y aspirantes parecen más espectadores que soldados de la causa.
Por eso viene la versión 2.0 del tirito político. La pregunta es quiénes estarán dispuestos a acompañar a Maru y a Bonilla en la línea de fuego y quiénes seguirán observando desde la comodidad de la banca.









