La jornada de ayer con las protestas de la terminal norte del Bowi fue singular. Se dice que desde temprano los choferes avisaron de este paro laboral mientras el secretario general de Gobierno, Santiago De la Peña, decía que no había problema alguno con los choferes y que todo se debía a una serie de cambios realizados con el IMSS.
Pese a los desatinados comentarios del funcionario, la protesta se llevó a cabo desde las 12:00 del mediodía con alrededor de 60 personas, quienes bloquearon la entrada a la terminal Norte con las mismas unidades del Bowí, y los reclamos iban más allá de un ajuste en la cuota que les descuentan del IMSS.
Los inconformes denunciaron que los hacían trabajar 7 días seguidos, con el día de descanso acomodado de manera que se trabajaba en semanas con 9 días; además, se les descontaba alrededor de 500 pesos de su nómina.
El colapso de este sistema también afectó a la población que utiliza el transporte público de manera diaria, incluso las rutas alimentadoras reajustaron su trayectoria pues no podían entrar a la terminal. A otros les tocó caminar bajo los intensos rayos del sol.
Luego de unas horas, alrededor de las 6:00 de la tarde, el servicio reanudó y las autoridades quedaron en abrir una mesa de diálogo para atender las demandas del personal; sin embargo, queda la duda sobre los posibles despidos que se den a partir de la manifestación.
Habrá que esperar a ver qué dice Santiago De la Peña, esperemos que no diga que son golpeteos políticos cuando se presenten los choferes despedidos a protestar en Palacio de Gobierno.
Asimismo, lo ocurrido ayer debe ser un llamado de atención para que las autoridades se pongan a trabajar en materia de transporte público, que prevalece entre los principales problemas de movilidad en la ciudad.









