En los últimos años se ha vuelto cada vez más común encontrar personas que consumen vitaminas, minerales, proteínas, colágeno y otros suplementos nutricionales con la idea de mejorar su salud, aumentar su energía o prevenir enfermedades. Sin embargo, existe una creencia equivocada que vale la pena aclarar: consumir nutrientes a través de suplementos no es lo mismo que obtenerlos de los alimentos.
Los alimentos son mucho más que la suma de sus nutrientes. Una naranja, por ejemplo, no solo aporta vitamina C. También contiene fibra, agua, antioxidantes, flavonoides y una gran variedad de compuestos bioactivos que trabajan en conjunto para beneficiar al organismo. Otro caso sería el tomate, que tiene un alto contenido de licopeno que es un potente antioxidante, nutrientes que difícilmente podemos encontrar en una sola cápsula o tableta.
Cuando consumimos frutas, verduras, cereales integrales, leguminosas, carnes magras, lácteos o frutos secos, nuestro cuerpo recibe una combinación natural de nutrientes que interactúan entre sí favoreciendo una mejor absorción.
Por el contrario, la mayoría de los suplementos suelen contener nutrientes aislados o concentrados. Aunque pueden ser útiles en situaciones específicas, no sustituyen una alimentación balanceada. De hecho, algunas personas llegan a pensar que tomar una pastilla diaria les permite descuidar sus hábitos alimenticios, cuando en realidad sucede todo lo contrario.
Es importante entender que los suplementos fueron diseñados para complementar, no para reemplazar. Existen condiciones en las que son necesarios y pueden marcar una diferencia importante en la salud. Algunos ejemplos son el embarazo, ciertas enfermedades crónicas, deficiencias nutricionales diagnosticadas, adultos mayores o personas con dietas restrictivas. En estos casos, la recomendación debe provenir de un profesional de la salud y basarse en una evaluación individual.
Otro aspecto que no debemos pasar por alto es que en ocasiones consumimos los suplementos sin saber la dosis real, lo que puede representar riesgos para nuestra salud, por eso es importante acudir a un profesional de la salud.
Como nutrióloga con más de dos décadas de experiencia, he comprobado que los mejores resultados en salud no provienen de productos milagro, sino de hábitos saludables: una alimentación adecuada, actividad física, hidratación correcta, descanso de calidad y revisiones médicas periódicas.
Antes de invertir en suplementos, vale la pena preguntarse: ¿realmente los necesito o lo que necesito es mejorar mi alimentación?
La respuesta, en la mayoría de los casos, suele encontrarse en el plato y no en el frasco.
Por: Yadhira Gutiérrez
Licenciada en Nutrición










