POR ALEX DOMÍNGUEZ
La política mexicana parece empeñada en obligarnos a escoger entre dos extremos. De un lado, una izquierda que muchas veces ha sustituido los resultados por las descalificaciones, los pretextos y la búsqueda permanente de culpables. Del otro, una derecha atrapada en pleitos estériles, confrontaciones interminables y discusiones que poco resuelven los problemas cotidianos de las familias. Y mientras unos y otros pelean, la gente espera.
Espera mejores servicios de salud. Espera seguridad en sus calles y carreteras. Espera agua para el campo. Espera empleos mejor pagados. Espera oportunidades para sus hijos y condiciones para que quien trabaja, emprende o produce pueda salir adelante. Por eso creo que Chihuahua necesita construir su propio camino. Ni a la izquierda de las descalificaciones y los pretextos, ni a la derecha de los pleitos estériles. El camino de Chihuahua es hacia adelante.
Eso no significa renunciar a nuestras convicciones ni guardar silencio frente a lo que está mal. Hay que señalar los errores del gobierno federal, defender a Chihuahua cuando se le abandona y levantar la voz cuando las decisiones centralistas perjudican a nuestra gente. Pero también debemos entender que la oposición no puede reducirse a estar en contra de todo. La verdadera alternativa se construye proponiendo, resolviendo y sumando.
Chihuahua tiene una identidad que está por encima de las divisiones partidistas. Somos gente trabajadora, franca, solidaria y de carácter. Aquí sabemos que los problemas no se solucionan buscando culpables, sino haciéndonos responsables. Necesitamos recuperar una política que vuelva a hablar de resultados.
Una política que una al productor del campo con el empresario; al trabajador con quien genera empleos; a los jóvenes con quienes tienen experiencia; a la sociedad civil con las instituciones y a los municipios con un proyecto común para nuestro estado. Porque Chihuahua no necesita importar las divisiones nacionales. Necesita construir coincidencias locales.
Habrá momentos para debatir y habrá diferencias que defender con firmeza. Pero ninguna diferencia debería ser más grande que nuestra responsabilidad de construir un mejor futuro para Chihuahua. No queremos un estado dividido entre buenos y malos, conservadores y liberales, chairos y fifís. Queremos un Chihuahua donde podamos pensar diferente y trabajar juntos.
La política útil no pregunta primero de qué partido eres. Pregunta qué problema vamos a resolver.Frente a quienes quieren llevarnos hacia los extremos, nuestra respuesta debe ser sencilla: Ni descalificaciones ni pretextos. Ni pleitos ni confrontaciones estériles. Menos polarización y más soluciones. Menos discursos y más resultados.
Tenemos campo, industria, talento, ubicación, historia y, sobre todo, tenemos gente con carácter. Chihuahua tiene todo para ser más seguro, más competitivo, más próspero y con mejores oportunidades para nuestras familias. Lo que necesitamos es ponernos de acuerdo en lo fundamental y recuperar la capacidad de trabajar juntos.
Porque mientras algunos quieren llevarnos a la izquierda y otros quieren jalarnos a la derecha, nosotros tenemos muy claro hacia dónde queremos ir: para él futuro con certidumbre, nosotros queremos ir ¡Para ADelante!
Ni a la izquierda. Ni a la derecha.En Chihuahua, el camino es hacia adelante. Y si somos capaces de hacerlo juntos, podemos construir el Chihuahua fregón que nuestra gente merece.









