Alex Domínguez se aventó un buen evento el sábado, Su informe de actividades como diputado federal no fue precisamente una reunión de amigos ni una simple rendición de cuentas. Logró convocar a un buen número de invitados y reunir a buena parte de la clase política chihuahuense. Entre las figuras destacadas estuvieron la gobernadora Maru Campos y el dirigente nacional del PRI, Alejandro «Alito» Moreno.
El evento dejó algo más que aplausos y fotografías para el recuerdo: mandó señales políticas rumbo al 2027. Y es que, cuando se juntan las figuras del PRI y del PAN, difícilmente es solamente para saludarse y compartir el café.
Precisamente, en el tema de la posible alianza PRI-PAN, noviembre será el mes de las definiciones. Los tiempos electorales aprietan y el 1 de diciembre aparece como fecha límite para registrar los convenios de coalición. Así que las negociaciones tendrán que pasar de las sonrisas a los acuerdos. Porque una cosa es tomarse la foto juntos y otra muy distinta es ponerse de acuerdo para repartir candidaturas.
Todo apunta a que habrá alianza o candidaturas comunes para el próximo proceso electoral. La pregunta no es solamente si van juntos, sino quién pondrá los candidatos, quién llevará mano y, sobre todo, quién tendrá que conformarse con las sobras. ¡Ahí es donde suele ponerse bueno el asunto!
Y CAMBIANDO DE PANTEÓN…En los pasillos del INE también hay movimientos, aunque algunos parecen más propios de una película de misterio que de una institución electoral.
Nos cuentan que Guadalupe Taddei abandonó el grupo de WhatsApp exclusivo de los consejeros electorales. Por si fuera poco, hace unos días llevaron a estacionar al edificio central del INE la camioneta que utilizaba y, según los comentarios que circulan, su oficina luce como panteón: sin movimiento y prácticamente desierta.
Doña Guadalupe dejó la camioneta y el grupo de WhatsApp. Ahora la pregunta que ronda entre algunos es: ¿también habrá dejado el país?
Por supuesto, los rumores no son pruebas, pero vaya que el ambiente en el instituto no parece precisamente de fiesta. Y con el escándalo de los presuntos contratos irregulares, los silencios pesan tanto como las declaraciones.
Y CUANDO PARECÍA QUE NADIE QUERÍA MOVERLE AL AVISPERO…
En contraste con el silencio de buena parte de Morena, el vicecoordinador de su bancada en la Cámara de Diputados, Alfonso Ramírez Cuéllar, exigió a la Fiscalía General de la República (FGR) iniciar una investigación de oficio contra los funcionarios presuntamente involucrados en la entrega de contratos irregulares dentro del INE.
Durante la comparecencia del titular del Órgano Interno de Control, Víctor Hugo Carvente Contreras, el legislador lanzó una declaración que seguramente no cayó nada bien en algunos escritorios: «Guadalupe Taddei debe de ir a la cárcel».
¡Sopas! Resulta que ahora las exigencias de investigación también salen desde las propias filas de Morena. Y es que, cuando el escándalo toca las puertas de una institución electoral, los discursos de transparencia ya no alcanzan: hacen falta explicaciones, documentos y responsabilidades.
Por lo pronto, entre priistas que se acomodan para el 2027, panistas que hacen cuentas, una alianza que busca amarrarse y un INE envuelto en señalamientos, la política mexicana sigue demostrando que nunca descansa.
Aquí nadie quiere soltar la candidatura, nadie quiere cargar con el escándalo y, por lo visto, hasta los grupos de WhatsApp están haciendo depuración política.
¡Vaya tiempos de grilla!








