Los tiempos son convulsos el día de hoy en Chihuahua, pero recuerde que lo de hoy no es nuevo por aquí por que cada seis años estrenamos gobernador, como la ley manda; donde renovamos las esperanzas pero terminamos estrenando también una nueva controversia. Cambian los colores, cambian los discursos y cambian los enemigos, pero el ciudadano sigue esperando que alguien se dedique a gobernar sin convertir cada problema en una guerra política.
Basta revisar los últimos 30 años para encontrar una historia ya contada pero renovada, como si Disney ya fuera nuestro guionista. Chihuahua ha transitado entre gobiernos priistas y panistas y aunque no sería justo meterlos en el mismo costal, sí podemos encontrar que la política chihuahuense parece tener más facilidad para producir enfrentamientos que para cerrar definitivamente sus capítulos pendientes.
Patricio Martínez llegó en 1998, cuando el PRI dominaba a finales del viejo milenio enfrentó la crisis de feminicidios en Ciudad Juárez y un atentado contra el propio gobernador dentro del Palacio de Gobierno.
José Reyes Baeza, quien tuvo que gobernar durante una de las etapas más violentas de la guerra contra el narcotráfico en nuestro estado, y hoy a la distancia; en este articulo lo va entender por que.
César Duarte en administración quedó marcada por investigaciones de corrupción, presuntos desvíos de recursos y la llamada nómina secreta, y si…también en este articulo mas adelante va entender el por que.
Javier Corral, quien convirtió el combate a la corrupción del gobierno anterior en una de las banderas centrales de su campaña y administración. pero su gobierno también enfrentó críticas por la gestión, la obra pública y sus constantes confrontaciones políticas.
Y hoy Maru Campos, esta de mas contarse el por que.
Chihuahua ha tenido que convivir con presidentes de la oposición, pero hay un excepción.
Patricio Martínez gobernó durante el relevo presidencial de Ernesto Zedillo a Vicente Fox, el gobernador supo como manejar en ese entonces de manera mediática la relación entre la «Esperanzadora Transición» de nuestro pais y el viejo paradigma.
Reyes Baeza coincidió con los gobiernos Panistas de Fox y Calderón, el PRI volvió a ganar en el estado y la llamada «guerra contra el narco» se convirtió en uno de los periodos mas violentos en nuestro Chihuahua.
Duarte atravesó las administraciones de Calderón y Peña Nieto, la comparsa entre gobiernos del PRI desato múltiples fallas en el sistema. Mientras la fallida estrategia del Periodo «Calderonista» se terminaba, las coyunturas y lagunas permitieron ser aprovechadas en lo económico por los gobiernos estatales de muchos estados, incluyendo el nuestro.
Por su parte Javier Corral tuvo como interlocutores a Peña Nieto y López Obrador, un periodo de transición importante donde la dinámica estuvo sostenida por la persecución política de una administración anterior que mantuvo a la concurrencia al filo del sillón, con un final «Feliz» y con un movimiento por parte del Gobernador hacia las filas del Movimiento de Regeneración.
Maru Campos ha gobernado durante los sexenios de López Obrador y Claudia Sheinbaum. Dentro de un contexto donde el movimiento político federal en el poder no ha podido compenetrar en la región y la resistencia del estatal suele verse como desobediencia al régimen que impera sobre el pais
El problema y el escandalo aparece cada cambio de administración parece traer consigo una nueva lista de problemas mientras las soluciones quedan pendientes y el donde quedo la bolita se volvió parte de nuestra normalidad
Y aquí es donde convendría aprender algo de estos 30 años quienes alzan la mano para ser nuestros representantes y los Chihuahuenses, como usted y yo: el hartazgo social no necesariamente se traduce en un voto castigo, sino en algo más peligroso para cualquier partido: la pérdida de credibilidad. Los escándalos al ciudadano de a pie no gustan, las acusaciones se reciclan y los políticos parecen más ocupados en defender sus colores en aventarse la pelotita, hoy incluso dentro de sus partidos; en vez de responder con actos.
Chihuahua no necesita otro sexenio dedicado a demostrar quién tuvo la culpa.
Porque 30 años deberían ser suficientes para entender que el color del partido puede cambiar cada 6 años, pero la responsabilidad de gobernar nunca cambia de dueño y lo peor de todo…Usted cada 6 años, demuestra que no sabe lo que hace con su voto.









