Se puso de nueva cuenta en modo Adelita la gobernadora Maru Campos. Ahora lo hizo con el tema de los audios atribuidos a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, y el presunto interés de colaborar con el Gobierno de Estados Unidos en el intercambio de información a cambio de recuperar su visa. Todo esto ocurre en medio de la detención del exgobernador Ernesto Ruffo por el caso del llamado huachicol fiscal, un asunto que en los últimos meses cobró fuerza en la agenda nacional tras el anuncio del gobierno de Claudia Sheinbaum de combatir este delito.
A través de un video, Maru Campos afirmó que entregar información relacionada con la seguridad nacional a cambio de protección personal constituiría una traición a la patria. Aclaró que no se trataba de una acusación personal, sino de un tema derivado de audios cuya autenticidad, dijo, fue reconocida por el propio Gobierno de Baja California. Además, hizo un llamado al Gobierno Federal para que, en sus palabras, rompa cualquier pacto con el crimen organizado y aplique la ley con el mismo rigor con el que —aseguró— se actúa contra la oposición.
Con ello, la mandataria chihuahuense vuelve a colocarse en el escenario nacional como una de las voces más visibles de la oposición, un espacio que ni las dirigencias nacionales del PAN, PRI o Movimiento Ciudadano han logrado ocupar con contundencia. Mientras los líderes partidistas lucen cautelosos o con discursos ya desgastados, Maru vuelve a tomar la iniciativa y a fijar postura en temas de alcance nacional.
Las reacciones no tardaron. Ariadna Montiel respondió con dureza y calificó a la gobernadora de Chihuahua como una «cínica y traidora a la patria». A través de redes sociales cuestionó que Maru Campos hablara de soberanía y defensa del país, asegurando que «hay que tener la cara muy dura para dar discursos sobre la patria». La respuesta tampoco sorprende. Ariadna Montiel mantiene desde hace años una estrategia política enfocada en fortalecer a Morena en Chihuahua y cualquier posicionamiento que fortalezca a Maru Campos o al PAN difícilmente quedará sin respuesta desde ese frente.
Mientras tanto, la ciudadanía observa un nuevo capítulo del intercambio de señalamientos sin tener claro a quién creerle. Se habla de traición a la patria, de soberanía, de seguridad nacional y de investigaciones, pero en la vida cotidiana los problemas siguen siendo los mismos. La inseguridad continúa golpeando a buena parte del país, la economía mantiene preocupadas a miles de familias y la relación con Estados Unidos atraviesa momentos de tensión que obligan al gobierno mexicano a caminar con extrema cautela.
Por eso, difícilmente este será el último episodio de este enfrentamiento. Todo indica que el tema apenas comienza y que, conforme avance el calendario rumbo a 2027, veremos cada vez más declaraciones, acusaciones y respuestas entre oficialismo y oposición. La política ya entró en modo electoral, aunque las campañas todavía no existan. Y la verdad sea dicha, a buena parte de la ciudadanía ya le empieza a cansar que la disputa política vaya mucho más adelantada que la solución de los problemas que realmente le preocupan.









