El posible anuncio del Gobierno de Estados Unidos de no prorrogar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) abre un escenario de incertidumbre que podría tener repercusiones directas para Chihuahua.
Aunque la decisión no implica la cancelación inmediata del acuerdo comercial, sí activaría el proceso de revisión previsto en el tratado y dejaría abierta la posibilidad de que el T-MEC expire en 2036 si los tres países no alcanzan nuevos consensos.
Para Chihuahua, el tema resulta especialmente relevante debido a que gran parte de su economía depende de la industria manufacturera de exportación, particularmente de los sectores automotriz, eléctrico, electrónico y aeroespacial, cuyos principales clientes se encuentran en Estados Unidos.
Uno de los principales puntos de negociación es la propuesta estadounidense para elevar el contenido fabricado en ese país dentro de los vehículos producidos en Norteamérica, lo que obligaría a modificar cadenas de suministro y reglas de origen que actualmente benefician a cientos de empresas instaladas en territorio chihuahuense.
Además, Washington mantiene sobre la mesa la posibilidad de conservar aranceles para algunos vehículos ensamblados en México, situación que podría afectar la competitividad de las plantas instaladas en el estado y frenar futuras inversiones.











