Opinión:
Quien ahora quiere abrir un frente de batalla con los aficionados a los vehículos todoterreno es la diputada María Antonieta Pérez Reyes.
Presentó una iniciativa para reformar la Ley de Vialidad y Tránsito del Estado con el propósito de restringir la circulación de razers y vehículos similares en zonas ecológicamente sensibles.
La propuesta prohíbe su tránsito por cauces de ríos y arroyos, cuerpos de agua, áreas naturales protegidas, zonas ribereñas y espacios de preservación ecológica.
La legisladora argumenta que este tipo de vehículos provoca compactación del suelo, erosión, destrucción de vegetación nativa y fragmentación de corredores biológicos.
Y, hay que decirlo, parte de razón tiene. Mucha gente circula por donde quiere sin considerar el daño ambiental. Los famosos razers invaden cerros, arroyos y áreas protegidas sin mayor control, mientras las autoridades ambientales y de Protección Civil, en muchos casos, simplemente son rebasadas o permanecen pasivas.
Ahí está el ejemplo de Majalca, donde estas rutas son cada vez más frecuentes. La iniciativa no suena descabellada. Lo interesante será ver si prospera en el Congreso o si termina atorada entre los intereses políticos y la presión de quienes practican esta actividad.











