La brújula de una vida auténtica

por | Jun 11, 2026 | Opinión

¿Cuántas veces te has descubierto proyectando una visión de futuro que responde más a las necesidades y expectativas de otras personas que a tus propios deseos?

La vida se construye cuando encontramos espacios para el trabajo personal y oportunidades para reflexionar sobre nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. Sin embargo, en ocasiones, la frustración que surge cuando los resultados no se acercan a las expectativas que nos hemos planteado —o a aquellas que nos impone el entorno social— nos empuja hacia escenarios de ansiedad relacionados con el porvenir. Como consecuencia, nos desconectamos del presente y de las oportunidades que este nos ofrece.

Por ello, cada meta que nos planteamos debería estar alineada con nuestro propósito de vida y reflejar, en la medida de lo posible, nuestra autenticidad.

La incertidumbre puede provocar que nuestro sistema nervioso se concentre en la insatisfacción derivada de un deseo no cumplido. Este estado de tensión constante influye en nuestra toma de decisiones, generando respuestas desorientadas que nos llevan a reaccionar desde la preocupación y no desde la conciencia. Cuando esto ocurre, dejamos de observar las posibilidades de crecimiento y desarrollo que existen en nuestro entorno inmediato.

El primer paso consiste en conocernos a nosotros mismos. Ser honestos con aquello que conforma nuestra esencia y, desde ahí, proyectar una vida plena que incluya no solamente las tareas y responsabilidades que debemos cumplir, sino también espacios de descanso, tiempo libre y actividades que nos representen. Estos momentos de encuentro con nosotros mismos permiten que nuestro sistema nervioso se recupere, favoreciendo una mayor claridad y tranquilidad para afrontar las responsabilidades cotidianas.

Una agenda equilibrada atiende aquello que verdaderamente nos motiva, nos da propósito y llena de sentido nuestra existencia. Cuando esto sucede, la libertad y la responsabilidad pueden dialogar en armonía, alternando su protagonismo sin competir entre sí dentro de la narrativa de nuestra vida.

Decidir conscientemente cuál de estas dos dimensiones requiere mayor atención en cada etapa nos permite construir días que incluyan tanto las acciones necesarias para acercarnos a nuestras metas como los momentos de descanso indispensables para contemplar con gratitud nuestras bendiciones y vivir con pasión.

En la tarea de hoy, te invito a elaborar una lista de tus actividades cotidianas y clasificarlas en dos columnas: 1) libertad y 2) responsabilidad. Después, observa cuánto tiempo de tu día está destinado a cada una. Analiza el impacto que estas actividades tienen en tu bienestar y pregúntate si te acercan o te alejan de la mejor versión de ti mismo.

Desde ahí, identifica cuáles te proporcionan únicamente placer inmediato, cuáles te brindan satisfacción a pesar del esfuerzo que requieren y cuáles te conectan profundamente con tu esencia. Este ejercicio te permitirá reconocer aquello que ya no suma valor a tu vida y reorganizar tus tiempos para vivir con mayor plenitud y coherencia.

Que nuestros días multipliquen nuestras motivaciones depende, en gran medida, de nosotros. No podemos cambiar el pasado, pero sí tenemos la posibilidad de orientar nuestra brújula hacia la mejor versión de quienes somos y mantenernos abiertos a una vida plena de sentido: conscientes, libres y responsables de nuestro destino.

Por la Dra. Elsa Edith Ríos Juárez

Directora del Instituto de Análisis Existencial y Logoterapia de Chihuahua

admin