Las emociones comienzan a calentarse entre los aspirantes a la Presidencia Municipal de Chihuahua.
Y el que acaba de aventar un balde de agua helada a quienes ya lo daban por políticamente muerto fue César Jáuregui.
A través de un video difundido este día, el exfiscal dejó claro que sigue en la pelea y que no piensa bajarse de la carrera. Aseguró que continuará construyendo su proyecto político y que recorrerá la capital para dialogar, explicar y convencer a los ciudadanos de por qué quiere seguir sirviendo a Chihuahua.
“Voy a recorrer las colonias”, dijo, convencido de que las voluntades no se ganan detrás de un escritorio ni en las redes sociales, sino caminando las calles y escuchando a la gente.
La reaparición de Jáuregui vuelve a mover el tablero dentro del PAN y obliga a todos los aspirantes a recalcular posiciones.
Será interesante observar las reacciones durante las próximas horas y días. Porque una cosa es segura: nadie puede ignorar a un político que se niega a abandonar la contienda.
Con esta decisión, César Jáuregui enfrentará dos escenarios muy claros. El primero será la reacción positiva de quienes siguen viendo en él una opción competitiva para la alcaldía. El segundo, una respuesta mucho más reservada por parte del resto de los aspirantes y de los distintos grupos de poder que hoy influyen en las decisiones del panismo estatal.
La gran interrogante será determinar hasta dónde cuenta con el respaldo político de quienes realmente tienen capacidad de decisión dentro del proyecto rumbo al 2027.
Sin embargo, también tiene una ventaja que pocos poseen actualmente: ya no ocupa un cargo público.
Eso lo convierte en un agente libre.
Puede hacer política las 24 horas del día, recorrer colonias, reunirse con liderazgos, operar estructuras y construir simpatías sin las limitaciones que implica una responsabilidad gubernamental.
Y en tiempos de precampaña permanente, eso vale mucho.
…
Y mientras la política local se mueve, llegó otro guamazo desde Estados Unidos.
Justificado o no, el golpe mediático vuelve a impactar la imagen del país.
A tan sólo unos días del arranque de la Copa Mundial de Futbol de la FIFA, el Departamento de Estado de Estados Unidos, a través de su embajada en México, actualizó las alertas de viaje dirigidas a ciudadanos estadounidenses.
En redes sociales difundió un mapa de México en el que las 32 entidades federativas aparecen clasificadas bajo distintos niveles de recomendación de seguridad.
El mensaje es contundente:
«México es un destino turístico popular, pero los riesgos de seguridad varían significativamente según la región».
En el caso de Chihuahua, la recomendación es ejercer precauciones adicionales y reconsiderar algunos viajes dependiendo de la zona que se pretenda visitar.
Mientras tanto, entidades como Sinaloa, Tamaulipas y algunas regiones del sur del país aparecen en los niveles más altos de advertencia, donde la recomendación es evitar viajes no esenciales o, de plano, no viajar.
Más allá de si las alertas son exageradas o responden a criterios estrictamente de seguridad, el impacto en la percepción internacional es evidente.
Porque mientras México se prepara para recibir la atención mundial con el Mundial de Futbol, Estados Unidos vuelve a colocar sobre la mesa el tema de la violencia y la inseguridad.
Y eso, guste o no, termina afectando la imagen del país, las inversiones, el turismo y la confianza internacional.
Otro guamazo diplomático que llega justo cuando México quiere mostrarse al mundo como anfitrión de una gran fiesta global.
En la Opinión: Marco Aurelio Guevara y Juan Pablo Macías.











