Inflamación y dieta: alimentos que pueden favorecerla y alternativas para combatirla

por | Jul 20, 2026 | Opinión

En los últimos años, la palabra “inflamación” se ha vuelto frecuente en conversaciones relacionadas con la alimentación. Se culpa al gluten, los lácteos, el azúcar o las grasas de provocar prácticamente cualquier malestar. Sin embargo, es importante abordar este tema con seriedad y evitar generalizaciones.

La inflamación no siempre es negativa. Es una respuesta natural del organismo ante una infección, una lesión o una sustancia dañina. El problema aparece cuando esta respuesta se mantiene activa durante meses o años, incluso sin que exista una amenaza inmediata. A esto se le conoce como inflamación crónica de bajo grado.

Este proceso puede relacionarse con obesidad, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, aunque la alimentación es solamente una parte del problema. También influyen el sedentarismo, el estrés constante, la falta de sueño, el consumo de tabaco y alcohol, así como determinadas enfermedades.

Ningún alimento, consumido ocasionalmente, tiene el poder de “inflamar” por sí solo a todas las personas. Lo que sí puede favorecer un ambiente inflamatorio es mantener durante mucho tiempo una dieta basada en productos ultraprocesados, bebidas azucaradas, harinas refinadas, carnes procesadas, frituras y exceso de grasas saturadas.

La evidencia relaciona el consumo elevado de productos ultraprocesados con una dieta de menor calidad, alteraciones metabólicas y mayor inflamación de bajo grado. Sin embargo, tampoco todos los productos procesados tienen el mismo efecto ni deben colocarse en una sola categoría. Por eso debemos revisar la frecuencia, la cantidad y el contexto general de la alimentación, no solamente una etiqueta.

Las frutas y verduras aportan fibra, vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes. Los frijoles, lentejas, garbanzos, avena y cereales integrales ayudan a mantener una microbiota intestinal más saludable y favorecen un mejor control de la glucosa.

También es recomendable incluir grasas insaturadas provenientes de aguacate, nueces, almendras, semillas y aceite de oliva. Los pescados como sardina, salmón, atún y trucha proporcionan ácidos grasos omega-3.

Por Yadhira Gutiérrez, Nutrióloga

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