
Si uno vio Sicario, recordará esa sensación incómoda: no era una película de acción, era un documental pero con mejor fotografía y gente atractiva. Un mundo donde las reglas no están claras, donde los gobiernos son «amigos»… pero no siempre saben hasta dónde, y donde la línea entre aliados y encubiertos es tan delgada que a veces simplemente desaparece.
Y como acto de Magia: Pasa en Chihuahua!!! , similar a la pelicula.
La muerte de presuntos agentes de la CIA en territorio mexicano no solo fue un accidente: fue un momento de revelación. Porque más allá del choque, lo que se estrelló fue la historia «oficial» que no hace «match» con el guion. Resulta que había agentes extranjeros participando, o como mínimo orbitando; operativos contra el narco sin claridad total de quién lo autorizó.
¿Le suena familiar?
En Sicario, el personaje de Benicio del Toro no le pide permiso a nadie. Las agencias estadounidenses operan bajo su propia lógica, con un objetivo claro: ganar la guerra, aunque eso implique saltarse procesos, soberanías y ordenes políticas.
En la película, México no es socio… es el escenario, Y en la vida real esa es la incomodidad.
Porque el caso de Chihuahua exhibe algo que en México se ha querido maquillar durante décadas: la cooperación con Estados Unidos en temas de seguridad existe, pero no siempre es transparente, ni coordinada, ni mucho menos controlada desde un solo mando.Es más, ni siquiera dentro del propio país hay claridad.
Hoy Gobierno federal diciendo que no sabía.
Gobierno estatal defendiendo que sí había colaboración.
Estados Unidos presionando por más coordinación.
Un guion digno de Hollywood apuntando a un nuevo Oscar
En Sicario, hay una escena clave: cuando la actriz Emily Blunt pregunta qué están haciendo realmente, la respuesta es brutalmente honesta: «No están arreglando el problema, están administrándolo». Y eso es exactamente lo que deja entre ver Chihuahua, por que no se trata solo de si los agentes estaban o no autorizados.
Se trata de entender que la “guerra contra el narco” ya no es un asunto local, ni siquiera nacional. Es un tablero internacional donde México es una simple ficha.
La presencia de agencias como la CIA en operativos, aunque sea en roles “de inteligencia” o “entrenamiento”, evidencia que el control no es absoluto.Y ahí es donde la película se queda corta, porque en el cine todo está fríamente calculado.
Pero en la realidad, ni siquiera sabemos quién dio la orden.
Sicario nos incomodaba porque parecía una película exagerada pero Chihuahua nos incomoda más porque no lo es.
Porque al final, lo preocupante no es que México se parezca a Sicario…es que Sicario se empieza a quedar corta para explicar este lamentable asunto.






..ciertamente muy similar y como siempre el comentario–la realidad supera la ficción–