La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), es reveladora: vivimos una etapa de impunidad inédita.
El estudio refiere que durante 2025 se cometieron 33.8 millones de delitos. De las denuncias presentadas, en el 73.5% de los casos se abrió una carpeta de investigación; sin embargo, sólo el 6.6% derivó en una investigación formal.
El Inegi reporta una cifra oculta de 93.4%, lo que significa que la inmensa mayoría de los delitos no llegó al conocimiento de las autoridades mediante una denuncia o, aun cuando fue denunciada, no derivó en la apertura de una carpeta de investigación.
Y aun entre los casos que sí llegaron a una investigación, el panorama es desolador: en 38.1% de ellos las víctimas señalaron que no pasó nada. Dicho de otra manera: ausencia de resultados, deficiencias en la actuación de las autoridades y, en los hechos, impunidad. Son los números —fríos, contundentes— los que describen esta realidad.
La encuesta estimó que 23 millones de personas de 18 años y más fueron víctimas de algún delito, lo que equivale a una tasa de 23 mil 473 víctimas por cada 100 mil habitantes. Es decir, más de una quinta parte de la población adulta fue víctima de un delito, aunque la cifra representa una disminución respecto de las 24 mil 135 víctimas por cada 100 mil habitantes registradas en 2024.
Del total de delitos estimados, apenas 9.0% fueron denunciados, el porcentaje más bajo de los últimos 13 años, desde que existen registros comparables. En 2024, la proporción de delitos denunciados fue de 9.6%.
¿Por qué los ciudadanos no denuncian? Porque han perdido la confianza en las autoridades. Porque perciben que denunciar no garantiza justicia ni resultados. Y, además, porque existe el temor de que hacerlo pueda exponerlos a represalias por parte de los delincuentes.
Los datos son demoledores. Echan por tierra los discursos triunfalistas de las autoridades federales, estatales y municipales. Mientras los gobiernos hablan de avances y resultados en materia de seguridad, las cifras oficiales muestran otra realidad: millones de delitos, millones de víctimas y una enorme mayoría de casos que nunca llegan a una investigación efectiva.
La impunidad no es una percepción. Está en los números.










