Muy grave el asunto de los custodios detenidos por homicidio y tortura contra un interno. Muy grave darnos cuenta de la brutalidad con la que actuaron y su nula sensibilidad. En los videos que hoy circulan en todos los medios se observa cómo el detenido está convulsionando tras la golpiza recibida sobre una silla de ruedas; silla que usaron los custodios solo para sentarlo, porque el hombre no tenía ninguna discapacidad.
Ante esto, se desprenden varias preguntas por parte de la ciudadanía: ¿Cómo es que actuaron estos gorilas con tanta saña e impunidad al interior del penal? Pareciera que ya lo traían en la mira, porque además son por lo menos cuatro los implicados.
¿Cómo es que hicieron lo que hicieron sabiendo de la existencia de cámaras que captaron todo y que hoy podemos ver? ¿En manos de quién estamos? Más allá de que se trate de personas detenidas por distintos delitos, la autoridad penal debe salvaguardar la vida y respetar mínimamente los derechos humanos.
Esta es una historia que ya conocemos; un guion que parece de película de terror sobre el sistema penitenciario de nuestro país. Resulta que —para empezar— los hechos ocurrieron desde el mes de julio; o sea, no es un tema de hace unos días. La víctima mortal fue arrestada a finales de mayo en el centro de la ciudad, según se dice, por robo a local comercial y consumo de drogas, tal vez con antecedentes penales.
Luego, durante el proceso de las audiencias, sobreviene la brutal tortura y el homicidio de la víctima. Pero como esto ocurrió en julio, la lógica dice que los videos que hoy son virales se manipularon y contuvieron al interior del penal antes de que la Fiscalía General del Estado metiera las manos.
Al final, vino la investigación sobre el homicidio y la filtración de las imágenes que hoy conocemos y que son brutales. Es decir, ¡de que hubo manipulación y contención, la hubo! Después llegó la orden de aprehensión contra los custodios que hoy están siendo procesados para saber si se les vincula o no.
Mucho tecnicismo legal, pero el fondo del caso es el actuar de estos gorilas contra los procesados. Aquí y en China, la imposición del orden en los penales se lograr con fuerza y mano dura, pero en este caso se les pasó la mano. Hay tufo a corrupción y colusión de otros funcionarios carcelarios por el tema del resguardo de los videos, pero también hay que reconocer que la impunidad no fue total: la Fiscalía investigó y llevó ante el juez a los responsables.
Y tristemente, el caso avanzó por alguien que socialmente no tenía ninguna influencia; por esa parte, creo que debemos reconocer el trabajo del Ministerio Público. Vaya una buena para ellos.
El tema es una madeja. Al final, solo sabemos lo que quieren que sepamos, pero al menos queda el consuelo de que quienes cometieron la brutal golpiza y provocaron la muerte de un ser humano hoy están ante la posibilidad de ser encarcelados y pasar de verdugos a sentenciados. Una triste historia de esas que ocurren muy seguido, pero de las que el resto de los mortales ni nos enteramos
En la Opinión: Marco Aurelio Guevara y Juan Pablo Macías.









