Resulta que en Chihuahua las calles también tienen precio y no lo digo con sarcasmo .Como todos ya sabemos el Cabildo aprobó por mayoría la desincorporación y posterior venta de aproximadamente un pedazo de la calle Anastasio Bustamante, entre la 21ª y avenida Universidad, a corporativo de Alsuper, por poco más de 18.3 millones de pesos. La decisión se respaldó con la premisa que no es vialidad estratégica y ese sutil «que tanto es tantito» en pocas palabras.
Legalmente, la operación puede tener todos los documentos necesarios y políticamente también puede tener todos los votos.
Pero hay algo que no aparece en ningún avalúo:La sensación de pertenencia.
Porque una calle no solamente es concreto, banquetas y asfalto. También es parte de la estructura urbana que heredamos, utilizamos y dejamos a quienes vienen después.
No son los 18 millones, esa cantidad puede parecer un pelo dentro de una frondosa cabellera como la de Sansón. Pero para una familia promedio, en cambio, 18 millones de pesos son una cantidad que probablemente no verá junta ni aunque viva tres vidas.
Tampoco se trata de decir que el Municipio «regaló» la calle. No fue así: hubo avalúos, dictámenes técnicos y una venta aprobada donde incluso se estableció que los recursos se destinarán a obras de movilidad.
Entonces, ¿cuál es el problema?
«LAS FORMAS«
Porque hoy fue un tramo de Bustamante y mañana podría ser otro espacio público.
¿Por qué no preguntarle a la ciudad?
Existen asuntos quemerecen un ejercicio adicional de legitimidad cuando se trata de disponer de patrimonio público.Y más cuando estamos a las puertas de otro proceso electoral.
Porque aquí viene la coincidencia incómoda.
2027 está a la vuelta de la esquina. Y en política no hace falta que exista una extraña decisión para que exista un problema político. A veces basta con darle a la oposición una pelota y decirle:
«Toma para que jodas todo el proceso.»
En 2019, durante la administración municipal de Maru Campos, se realizó una consulta ciudadana relacionada con el proyecto de alumbrado público, un tema que generó amplio debate en la ciudad.Aquello demostró algo que la política suele olvidar:consultar también construye legitimidad.
Y no necesariamente porque el ciudadano tenga que decidir todo, sino porque cuando participa, siente que también forma parte de la decisión. Hoy quizá una consulta no habría cambiado el resultado.
Pero la sensación de que la ciudad también tuvo voz.
No es vender una calle. Es establecer un precedente
Estoy diciendo que deberíamos exigir que cada vez que se disponga de un bien público exista la máxima opinion y transparencia posible, porque el patrimonio municipal no pertenece al alcalde en turno, ni al partido que gobierna, ni siquiera al Cabildo.
El Ayuntamiento lo administra. La ciudad lo hereda y nosotros lo utilizamos.
Porque las ciudades no se construyen solamente con cemento. También se construyen con memoria. Y si algún día empezamos a vender pedazos de esa memoria, por lo menos que el ciudadano sepa cuánto cuesta cada pedazo y quién decidió ponerle precio.









