EL FLAMANTE diputado federal, Sergio Mayer, pidió licencia a su cargo… pero no para atender una crisis nacional ni una misión de Estado, sino para integrarse a una comisión muuuuy importante: La Casa de los Famosos. Sí, ese bodrio televisivo.
El cantante y actor de telenovelas de churro solicitó separarse del cargo legislativo porque —según él— fue invitado a participar en el reality. De veras, qué vergüenza. Es decir, el diputado consideró que ir a la televisión a ese tipo de jaladas mediáticas es más relevante que atender temas como la salud, la reforma electoral, la economía o la relación con Estados Unidos.
El morenista Morena dejó claro cuáles son sus prioridades. No el Congreso, no la agenda nacional… sino el show. Aunque quizá estamos sobrevalorando su ausencia: tal vez en San Lázaro no pinta, es uno más del montón de levanta-dedos que no aporta nada. Así que mejor se fue a donde cree que sí luce.
Eso también nos pasa por votar por políticos de pacotilla.
Y HABLANDO de shows, ahí está el de Marx Arriaga, haciendo fila en la banqueta para tomar el microbús en la CDMX, cargando un cuadro tamaño familiar de Carlos Marx. ¿De plano no hubo quien le diera un raite? ¿O ya ni para un Uber alcanza?
Pero claro, como él mismo ha dicho: hay que hacer el teatro completo y victimizarse.
Después de ese numerito, en Ciudad Juárez un grupo de ciudadanos se reunió en el aeropuerto con pancartas de protesta por el tema de los libros de texto, en espera de su arribo. Se sabe que sí llegó, porque él mismo anunció que regresaría a su base como profesor en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.
Eso sí, a los manifestantes les falló la logística: debieron irse mejor a la central camionera a esperar la corrida larga desde la capital… dicen que viene bien ranchada.
MIENTRAS tanto, se sabe que mañana las huestes de apoyo a YSQ se manifestarán en esta capital, en la Plaza de Armas, pero ahora en favor de los libros de texto. Los camaradas del “chango león” ya advirtieron que estarán arengando a favor de Marx Arriaga, a quien califican nada menos que como “pilar” de la Nueva Escuela Mexicana.
Ya veremos qué pasa.
Lo que sí parece claro es que varios morenistas traen la brújula perdida. La presidenta de México es Claudia Sheinbaum. Marx Arriaga fue destituido, ya no forma parte del gobierno, ridiculizó al secretario de Educación y al propio aparato gubernamental… y aun así hay quienes lo siguen llamando “pilar del obradorismo”.
Entonces la pregunta queda en el aire:
¿el reconocimiento al gobierno actual y a su titular dónde queda?
Porque una cosa es la lealtad ideológica… y otra muy distinta es no entender en qué sexenio se está parado.







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