EL DIRIGENTE estatal del PRI en Chihuahua, Alejandro Domínguez Domínguez, dejó claro que, hasta el momento, no existe una alianza ni coalición formal con el Partido Acción Nacional rumbo al proceso electoral de 2027, y subrayó que las diferencias internas sobre ese tema corresponden exclusivamente al PAN.
Aunque públicamente ambos partidos marcan distancia, en los hechos saben que la suma de fuerzas podría ser determinante en una elección cerrada por la gubernatura. La aritmética electoral no perdona: cada voto contará y la competencia obligará a ir por el último sufragio, esté donde esté.
El escenario se complica aún más ante la inminente reforma electoral, de la cual todavía no se conocen con precisión los alcances ni el posible impacto en el sistema de partidos. En ese contexto, cualquier modificación podría alterar las reglas del juego y redefinir las estrategias de coalición.
Al interior del panismo, el llamado “PAN duro” no estaría dispuesto a cargar nuevamente con la marca del PRI, argumentando que no atraviesa su mejor momento en las grandes ciudades. Sin embargo, desde el tricolor sostienen que mantienen estructura y presencia en varios municipios, donde su voto sigue siendo competitivo y puede resultar decisivo en una contienda estatal.
POR OTRA PARTE, en la Universidad Autónoma de Chihuahua se encendieron focos rojos ante señalamientos de maestros de hora clase que denuncian adeudos en sus pagos. Mientras algunos docentes filtran información y exigen claridad, otras voces al interior señalan que podría tratarse de presiones políticas o “grilla” contra la rectoría.
El panorama se mantiene en movimiento. Habrá que esperar cómo evolucionan las negociaciones y si en la universidad se logra disipar la incertidumbre financiera en los próximos días.







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