La NFL presume sus protocolos de seguridad, pero una investigación publicada en The BMJ lanzó una cifra incómoda al negocio deportivo más poderoso de Estados Unidos: al menos uno de cada cuatro exjugadores fallecidos entre 2016 y 2021 tenía encefalopatía traumática crónica (CTE), enfermedad degenerativa ligada con impactos repetidos en la cabeza.
La investigación de Mass General Brigham, de la Universidad de Boston y identificó a 878 exjugadores que jugaron en la NFL y murieron en ese periodo.
De ellos, 235 donaron su cerebro; 215, el 91.4%, fueron diagnosticados con CTE. Como no se examinaron los otros 643, los investigadores establecieron en 24.5% la prevalencia mínima comprobada.











