El Gobierno de México rechazó las acusaciones del administrador de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terry Cole.
El funcionario de estadounidense ha afirmado que existe una “conexión mortífera” entre el Gobierno mexicano y los cárteles del narcotráfico.
A través de un posicionamiento oficial, el Gabinete de Seguridad respondió que esas declaraciones carecen de pruebas y no reflejan los resultados obtenidos en la estrategia de seguridad.
El Gobierno federal sostuvo que la estrategia de seguridad se basa en una política de cero impunidad, apoyada en labores de inteligencia, investigación y coordinación entre autoridades federales y estatales.
Para respaldar esa postura, destacó que durante la actual administración se ha detenido a más de 80 servidores y exservidores públicos presuntamente relacionados con actividades delictivas, incluidos siete presidentes municipales en funciones, como parte de la denominada Operación Enjambre y otros operativos.











