Opinión:
Solo que Gil Loya sea una pieza muy importante dentro de un hipotético plan B, ante un escenario político extraordinario, se explica que continúe insistiendo en que puede ser candidato del PAN a la gubernatura de Chihuahua.
Porque nadie en su sano juicio invierte tiempo, recursos y capital político en una aventura destinada al fracaso. Menos aún cuando todos saben que esa candidatura no se gana con popularidad, sino mediante una decisión de la cúpula partidista.
Por eso hay quienes creen que Gil sigue en movimiento porque forma parte de un proyecto alterno que podría activarse si cambian las circunstancias en los próximos meses.
Ahora bien… si todo esto es únicamente por gusto personal, entonces vaya divertida que se está dando. Pero cuesta trabajo creer que sea solamente eso.











