La Arquidiócesis de Chihuahua celebró la misa de ingreso de 11 nuevos seminaristas que concluyeron el proceso de preseminario y ahora iniciarán formalmente su formación sacerdotal.
La ceremonia fue encabezada por el vicario general, monseñor Justino Ramírez, en representación del arzobispo Constancio Miranda Weckmann, quien no pudo asistir.
Durante la homilía, el vicario general destacó que el llamado de Dios surge como respuesta a las necesidades del mundo y recordó que, al igual que los primeros discípulos, cada cristiano está llamado a anunciar el Reino de los Cielos.
“Jesús nos envía ante el sufrimiento y la confusión del mundo para hacer presente su misericordia y su amor”, expresó, al reflexionar sobre las parábolas proclamadas durante la liturgia.
Monseñor Justino explicó que el Reino de Dios se asemeja a un sembrador que siempre ofrece “lo mejor de lo mejor”, confiando en que la semilla encuentre tierra fértil para dar fruto. Señaló que esa imagen invita a los creyentes a discernir entre el bien y el mal y a elegir siempre aquello que conduce a una vida plena.
Al dirigirse a los 11 jóvenes que iniciarán su formación en el seminario, afirmó que su ingreso representa apenas el comienzo de un camino que exigirá entrega, perseverancia y una profunda relación con Cristo.
También reconoció el papel de las familias y de la comunidad católica en el surgimiento de nuevas vocaciones, al señalar que la fe se transmite gracias al testimonio de quienes siembran la semilla del Evangelio en las nuevas generaciones.
Con esta celebración, la Arquidiócesis de Chihuahua dio la bienvenida a los nuevos seminaristas, quienes comenzarán una nueva etapa de formación con miras al sacerdocio, en un momento que la Iglesia local consideró de esperanza ante la necesidad de nuevas vocaciones.











