Era enero de 1824, el Congreso de la Unión hizo pública el Acta Constitutiva mediante la cual se establecieron los estados que integrarían la nueva República Federal Mexicana.
En lo referente a la antigua Nueva Vizcaya, se acordó que, junto con Nuevo México, conformaría una sola entidad federativa denominada Estado Interno del Norte.
Sin embargo, los políticos de Durango se opusieron firmemente a esta decisión. Consideraban que se trataba de un territorio demasiado extenso y, sobre todo, se negaban a aceptar a la Villa de Chihuahua como capital.
La disputa se resolvió el 6 de julio de 1824, cuando el Congreso decidió separar a Durango de Chihuahua, formando dos estados independientes y declarando a Nuevo México como Territorio Nacional.La limitada información geográfica de la época llevó a los legisladores a asignar al nuevo Estado de Chihuahua límites vagos e imprecisos.
De la antigua Nueva Vizcaya, ya fragmentada, correspondieron a Chihuahua las tierras que se extendían desde la Hacienda del Río Florido hasta el Río Bravo y más allá de éste por el norte. Al otro lado quedaba Nuevo México. Los límites hacia el oriente y el poniente eran inciertos; para muchos, el desierto era dominio de los apaches y la sierra un refugio inexpugnable de los tarahumaras.Poco importaba entonces no conocer con exactitud la extensión del territorio.
El naciente Estado de Chihuahua experimentó desde sus inicios una profunda sensación de aislamiento en el inmenso mapa del norte de México. Como suele suceder con los pueblos que enfrentan la soledad y las dificultades, forjó un carácter fuerte e independiente.
Tal vez desde entonces quedó grabado en el espíritu del chihuahuense un profundo individualismo, consecuencia natural de su aislamiento geográfico. Aprendió a responder con firmeza y determinación, con un lenguaje directo y alejado de la diplomacia engañosa.
Tres años después, cuando se preguntó al estado si prefería el centralismo o el federalismo, el pueblo, por voz de su recién instalada diputación, respondió de manera histórica:“No nos interesa ni lo uno ni lo otro; lo que queremos es que nos ayuden para poder librarnos de los apaches. Cualquier sistema conviene a Chihuahua si se le presta auxilio para liberar las tierras y ponerlas a producir”
Durante más de dos siglos, Chihuahua ha madurado lentamente, apoyado en sus propios recursos y sostenido por la fe, el trabajo y la voluntad de sus habitantes.El primer gobernador provisional fue el coronel José Ignacio de Urquidi. Durante su breve administración introdujo la primera imprenta en la entidad. Los primeros impresos fueron leyes, decretos y circulares emitidos por las autoridades locales.
Asimismo, la primera Constitución del Estado fue promulgada el 7 de diciembre de 1825.También se realizaron cambios en los nombres de varias poblaciones, como muestra de gratitud hacia los héroes de la Independencia y para fortalecer el sentimiento patriótico.
San Bartolomé pasó a llamarse Allende; Guajoquilla se convirtió en Jiménez; el antiguo San Jerónimo de Chinarras recibió el nombre de Aldama; y Parral adoptó el nombre de Hidalgo del Parral.Y como decía la letra de don Pedro de Lille:“Ya me voy, ya me despido,no se les vaya a olvidar;pa’ gente buena, Chihuahua,que es valiente, noble y leal.”











