Estados Unidos busca incluir el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944 dentro de las negociaciones para renovar el T-MEC, en una nueva ofensiva del presidente Donald Trump para aumentar la presión sobre México mediante amenazas arancelarias.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, advirtió ante el Senado de su país que sería difícil para Trump aceptar la renovación o revisión del tratado comercial si el Gobierno mexicano no colabora en todos los asuntos pendientes entre ambas naciones.
Aunque el Tratado de Aguas y el T-MEC son acuerdos jurídicamente independientes, Washington pretende utilizar las negociaciones comerciales para obligar a México a cumplir con la entrega de agua del río Bravo.
El pasado 1 de julio, Estados Unidos rechazó renovar el T-MEC en sus condiciones actuales. El acuerdo permanecerá vigente, pero comenzará un periodo de revisiones anuales mientras los tres países intentan alcanzar nuevos compromisos.
En este escenario, la administración estadounidense mantiene la amenaza de aplicar o aumentar aranceles a productos mexicanos como instrumento de presión durante las negociaciones.











