Vivimos en un tiempo de autoexigencias, metas vacías y tareas que ocupan nuestro tiempo. Sin embargo, en muchas ocasiones, estos “planes” están basados en estructuras mentales que poco se acercan al propósito que la creación tiene para cada uno de nosotros. Somos únicos e irrepetibles, y resulta absurdo intentar construir una vida, tomar decisiones o dibujar un camino con base en las expectativas o creencias de otras personas: nuestros padres, amigos, colegas, colaboradores o pareja.
El camino para la deconstrucción de estas estructuras implica hacer un espacio para el silencio, el vacío, el desapego y la incertidumbre, mientras logramos romper con aquellas lealtades o pactos inconscientes con nuestro entorno que nos llevaron a escoger un destino alejado de nuestra autenticidad. Por lo regular, este proceso puede resultar incómodo y difícil de atravesar.
Cuando nos permitimos identificar las creencias que nos llevan al límite de la línea que Dios ha dibujado para nosotros, comienza a sentirse un hueco en el pecho, una ligereza en la espalda y un vacío en el estómago. Podemos interpretar estas sensaciones desde la angustia o representarlas en nuestra mente como espacios que se abren para integrar nuevas oportunidades, experiencias y creencias capaces de generar nuevas programaciones que den sentido a nuestra existencia.
Este proceso permite derribar aquellos muros que nos impiden avanzar hacia nuestro propósito: las creencias limitantes. Estas actúan como obstáculos para visualizar nuestras metas en un horizonte más amplio y expandir nuestras posibilidades desde la coherencia. El beneficio de dar este incómodo paso, que en ocasiones parece hacernos retroceder, es construir desde los cimientos sólidos del autodescubrimiento. Es saber quién soy verdaderamente, cuestionando la máscara que me condujo a un destino inauténtico, para diseñar un proyecto de vida integrado por todo aquello que suma a nuestra felicidad integral.
Desde este nuevo paradigma, los miedos comienzan a transformarse en profundos deseos de dejar huella y trascender. También se dibujan escenarios de autoconfianza y amor propio, permitiéndonos descubrir lo que la vida nos pide y reconocer aquellas experiencias que llenan de significado nuestra existencia. Además, nos volvemos más libres, creativos, ligeros e innovadores.
La tarea de hoy consiste en detectar aquellas creencias limitantes heredadas que han dado lugar a mitos sobre la vida o que actúan como lastres que impiden elevarnos hacia la inmensidad de lo que el Universo tiene para nosotros. Es momento de despedirnos de ellas y crear nuevos “manuales” o filosofías de vida que doten de propósito y sentido nuestra existencia.
Volver a ti significa hacer un alto en el camino para conectar con tu luz, dar sentido a tu sombra y tomar decisiones coherentes con tu propósito, desde la autenticidad de quien verdaderamente eres.
Por la Dra. Elsa Edith Rios Juárez
Directora del Instituto de Análisis Existencial y Logoterapia de Chihuahua





