El papa Leon XIV presidió una misa ante 120 mil personas en la explanada contigua al estadio Japoma de Duala, capital económica de Camerún, en la que lanzó un llamado directo contra el acaparamiento y el desperdicio de alimentos frente a quienes padecen hambre.
Valiéndose de la parábola bíblica de la multiplicación de los panes y los peces, el pontífice planteo que el verdadero milagro no es sobrenatural sino social: hay suficiente comida para todos, siempre que se comparta.
El mensaje adquiere peso específico en el país anfitrión. De acuerdo con datos del Banco Mundial, el 26.7 por ciento de la población de Camerún vive por debajo de la línea de pobreza, afectando a cerca de 8.1 millones de personas, pese a que el país cuenta con reservas de petróleo y minerales.
Leon XIV también dirigió parte de su homilía a los jóvenes de Camerún, nación con una edad mediana de apenas 18 anos. Los convoco a ser los primeros en llevar a otros el pan de la vida y a rechazar toda forma de abuso y violencia que promete ganancias fáciles a costa de la dignidad.
La celebración eucarística, la mas concurrida de la gira africana del pontífice, fue antecedida por una aclamación multitudinaria a su llegada en papamovil por las calles de Duala, ciudad mas poblada de un país donde el 28 por ciento de la población profesa el catolicismo.







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