Javier Aguirre, Rafa Márquez y Guillermo Ochoa fueron los encargados de la última ponencia de México Siglo XXI con una charla en la que recordaron su experiencia en el Mundial 2026 y destacaron el ambiente de unidad que se vivió dentro de la Selección Mexicana.
Durante el foro deportivo, Rafa Márquez llamó a los jóvenes a aprovechar las oportunidades que se presentan, mientras que Guillermo Ochoa recordó que uno de sus principales objetivos fue salir de México para profesionalizarse como portero y posteriormente regresar al país.

Javier Aguirre
Al hablar sobre su última participación mundialista ante 10 mil jóvenes becarios de la Fundación Telmex – Telcel, Ochoa aseguró que aprendió a valorar el momento que estaba viviendo y a disfrutar cada día, desde los entrenamientos hasta la convivencia con sus compañeros y el cuerpo técnico.
“El ver el cariño que me tenían fue lo más bonito. Lo que me toque sumar lo voy a dar desde donde pueda porque creen en mí”, expresó el arquero.
Javier Aguirre, por su parte, reveló que consideró que Ochoa merecía disputar el Mundial por la manera en que lo vio entrenar. “Parecía su primer Mundial”, afirmó el técnico, quien también reconoció la influencia de Ochoa y Márquez en el buen ánimo del grupo.
Rafa Márquez atribuyó parte de la unión del equipo al trabajo de Aguirre y aseguró que el entrenador logró construir una familia dentro de la Selección. “Rafa nos va a llevar a buen puerto seguramente”, expresó Aguirre sobre quien fuera su auxiliar durante el proceso.
Los tres coincidieron además en que el respaldo de la afición durante el Mundial 2026 fue un elemento que marcó la experiencia. Aguirre recordó que le tocó vivir algo similar en 1986, aunque señaló que es hasta experimentar nuevamente ese ambiente cuando se comprende su dimensión.
“La gente quiere identificarse con su equipo y se identificó con esta familia”, señaló Aguirre.
Finalmente, los protagonistas resumieron de distintas maneras lo que representa la Selección Mexicana para ellos: para Aguirre es su vida; para Rafa Márquez, orgullo; y para Guillermo Ochoa, toda una vida.












