Hace pocos días la múltiple medallista olímpica María del Rosario Espinoza, abanderó a delegación mexicana que participará en los Children´s Games que representará al país en Hualien.
En una ceremonia cargada de simbolismo, Espinoza, encabezó el abanderamiento de la delegación que viajará a una de las competencias juveniles más importantes del mundo.
El acto convoco a los 29 nadadores participantes y sus familias, así como a tres entrenadores y el personal que acompañará al grupo durante el viaje.
Más allá del protocolo, el momento tuvo un significado especial porque fue una de las máximas figuras del olimpismo mexicano quien entregó la bandera a Óscar Alejandro Hernández Rosales, el abanderado de esta delegación.
Sobre este evento internacional, conocido como los International Children´s Games, se debe dar a conocer que, a diferencia de otros eventos internacionales, aquí no se compite por países, sino por ciudades, esto en razón de su creación, unir a los pueblos entorno al deporte posterior a la II Guerra Mundial.
Al respecto, es de destacarse que en esta edición, los integrantes de la Acuática NelsonVargas representarán, a: Toluca, Aguascalientes, Querétaro y Puebla, siguiendo el formato oficial del certamen.
La presencia de María del Rosario también dejó un mensaje para los deportistas, donde citó: “… En un evento así, juvenil, inicie mi carrera deportiva, recuerden deportistas que aquí puede iniciar un camino que les cambiará la vida, estoy feliz de compartir con ustedes estos espacios que me permiten recordar, revivir y vivir junto a ustedes aspectos bonitos que nos ofrece el deporte…”.
La delegación mexicana viajará alrededor del 20 de julio para competir durante cuatro días enHualein. Posteriormente realizará una gira cultural por Asia, con visitas programadas a ciudades como Beijing y Seúl, una experiencia que complementará la formación deportiva y personal de los jóvenes.
Por eso, el abanderamiento tuvo un significado especial. No solo marcó el inicio de una nueva aventura internacional, también representó el reconocimiento al trabajo silencioso de entrenadores, familias y deportistas que, lejos de los reflectores, siguen demostrando que el futuro del deporte mexicano se construye todos los días, una brazada a la vez.











