Muy comentada ha sido la respuesta que dio ayer la titular de la Secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, sobre el paradero de Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, quien no aparece en público desde hace semanas.
Al ser cuestionada directamente, la funcionaria federal respondió con un tajante «¡¿Y yo por qué?!», sin ofrecer mayor explicación.
La ausencia de Rocha Moya coincide con la solicitud formal de extradición presentada por Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico. La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York es la instancia que impulsa el proceso legal contra el morenista.
A pesar de la opacidad sobre su localización, el aparato del gobierno federal se ha movilizado activamente en defensa del sinaloense. Las estrategias oficiales han ido desde exigir pruebas que justifiquen la solicitud de extradición, hasta el argumento más reciente de que Estados Unidos no ha entregado a México a ningún extraditable desde 2018.
El argumento de reciprocidad, aunque pueda tener base, no elimina la acusación de fondo contra Rocha Moya ni responde la pregunta esencial: dónde se encuentra y por qué el gobierno federal evita confirmarlo.





