Soltar para renacer… Cerrar un ciclo es confiar en que el libro aún tiene páginas por escribir.
El invierno es ese momento en el que las plantas duermen, los animales hibernan y los seres humanos hacemos pausas. Es una etapa propicia para la introspección: reflexionamos sobre lo que trajo el año que termina y elaboramos un inventario de recursos para afrontar nuevos planes y abrazar nuevas oportunidades.
Pero para poder abrazar lo nuevo, es necesario vaciar las manos, dejarlas libres y disponibles. Hoy te invito a hacer una recapitulación de tu año 2025 y a evaluar qué deseas conservar, así como aquello que estás listo para soltar.
Nos estamos preparando para emprender el viaje del 2026. ¿Qué es eso que agradeces? Tal vez lecciones aprendidas, nuevos integrantes en la familia, historias que vale la pena atesorar; o quizá aspectos que dolieron, retos que exigieron fortaleza. Todos y cada uno de esos elementos conforman una página de tu historia.
Algunas de ellas narran experiencias que deseas reconstruir; otras, momentos que aún duelen y que hoy ya no resuenan contigo.
El inventario sirve para que tu maleta vaya ligera y tenga espacio suficiente para incorporar nuevas experiencias, en este ciclo que se abre y que te encuentra con esperanza. Proyectar es mirar al futuro con la expectativa —y la convicción— de encontrar tus sueños materializados en el camino, como resultado del esfuerzo sostenido y de una vida vivida con propósito.
Las plantas renacen; siempre vuelve a germinar la semilla que xpareció dormir durante el invierno. Así se abre la esperanza de nuevos amaneceres y la preparación para florecer nuevamente en primavera. Este es un momento de reflexión que, si se vive desde la gratitud, nos conecta con oportunidades de crecimiento, con la alegría de habitar nuevos espacios de desarrollo y con la versión mejorada de nosotros mismos en el futuro.
Todo cuenta: lo que impulsó, lo que dolió, aquello que llenó el corazón y también las experiencias que se acumularon para escribir la historia en la que eres protagonista.
Para soltar, es necesario evaluar aquello que hizo falta y, como ejercicio, escribirle una carta a la vida: primero, reclámale lo que no te dio; después, agradece cada aprendizaje oculto detrás del dolor; y finalmente, cierra con una declaración clara de todo aquello que ya no forma parte de ti, de tu vida ni de tu historia.
Soltar para renacer implica construir nuevas historias que se vivirán en otros escenarios, con nuevos personajes y, sobre todo, con propósitos actualizados.
Una vez que has soltado, puedes visionar tus sueños y establecer nuevas metas, con la mente y el corazón más ligeros, para trazar los planes que te conducirán —paso a paso— a los anhelos de tu alma.
Viajar ligero permite abrir las alas y volar.
Por la Dra. Elsa Edith Rios Juárez
Directora del Instituto de Análisis Existencial y Logoterapia de Chihuahua






0 comentarios