El Pleno del Senado aprobó por unanimidad en lo general la reforma para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, aunque su aplicación será gradual y se concretará hasta el año 2030.
La modificación establece la reducción de horas trabajadas, aunque mantiene el esquema de un día de descanso por cada seis de trabajo, mientras se definen los tiempos de implementación.
Durante la sesión, la senadora Amalia García, de Movimiento Ciudadano, señaló que el objetivo es “reducir la jornada semanal a 40 horas y explícitamente garantizar dos días de descanso, sin aumentar el umbral de horas extra”.
El senador morenista Óscar Cantón Zetina argumentó que la aplicación gradual responde a una “prudencia económica”, con el fin de evitar afectaciones y asegurar la viabilidad de la reforma.







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