El próximo domingo inicia el periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión, con la reforma electoral como uno de los temas centrales de la agenda legislativa.
Sin embargo, su presentación sufrió un retraso que complica el calendario para que pueda aplicarse en la elección de 2027.
De acuerdo con información surgida en el propio bloque oficialista, la iniciativa que el gobierno federal preveía enviar a inicios de enero ahora se perfila para ser presentada hasta la segunda semana de febrero, lo que reduce el margen de discusión y negociación en el Poder Legislativo.
Especialistas y legisladores advierten que, si se pretende que la reforma entre en vigor para el próximo proceso electoral, debe quedar aprobada a más tardar en abril, ya que el proceso rumbo a 2027 arranca formalmente en septiembre de este año.
El retraso, señalan, obedece a las diferencias internas dentro de la coalición gobernante, en particular a la postura del Partido Verde Ecologista de México y del Partido del Trabajo, que hasta el momento no han dado luz verde a la redacción final del proyecto presidencial.
Este escenario coloca a los partidos aliados de Morena en una posición clave de negociación, ya que cada día que pasa aumenta el valor político de su respaldo, mientras el reloj avanza en contra de la intención del Ejecutivo de concretar una reforma electoral antes de que inicie el siguiente ciclo comicial.







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