La iniciativa de reforma electoral presentada por el Gobierno federal contempla la desaparición del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) y la reestructuración del Instituto Nacional Electoral (INE), medidas que afectarían directamente la operación del organismo y a miles de sus trabajadores.
Rosa Icela Rodríguez, titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), explicó que la propuesta es que los cómputos distritales comiencen al término de la jornada electoral, sustituyendo al PREP con resultados preliminares oficiales directos.
Actualmente, el sistema opera en dos fases: a las 20:00 horas del domingo de la elección con los datos que llegan desde las casillas, y el miércoles siguiente con el conteo final en las 300 Juntas Distritales, con presencia de partidos políticos.
Con la reforma, los cómputos distritales arrancarían desde la noche del domingo, lo que permitiría conocer la mayoría de los resultados al día siguiente.
En cuanto al INE, la reforma propone convertir las 300 juntas distritales y 32 locales de permanentes a temporales, lo que obligaría al organismo a despedir o recontratar hasta el 80 por ciento de su personal.
El Instituto cuenta actualmente con 15 mil 926 empleados: 3 mil 90 en oficinas centrales en la Ciudad de México y 12 mil 836 en juntas distritales y estatales, la mayoría con más de una década de antigüedad.
Sheinbaum justificó la medida señalando que los montos del INE son «muy altos» y que existen muchas necesidades en el país, aclarando que no se pone en duda la autonomía del organismo ni su funcionamiento el día de la elección.







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