La presidenta Claudia Sheinbaum presentó ayer los lineamientos de su propuesta de reforma político-electoral, que iniciará formalmente su proceso legislativo en el Congreso de la Unión.
La propuesta enfrentó de inmediato el rechazo de sus dos principales aliados: el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), sin cuyos votos Morena no puede alcanzar la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución.
La iniciativa plantea tres cambios centrales: una reducción del 25% al financiamiento público de los partidos políticos, la eliminación de los 32 senadores de Lista Nacional y una modificación en la fórmula de elección de los 200 diputados plurinominales.
Estos tres puntos son precisamente los que concentran el mayor rechazo. El PVEM, por voz de su dirigente, calificó de “ocurrencia” la nueva fórmula para elegir diputados plurinominales y advirtió que abre la puerta a la manipulación electoral por parte de gobernadores.
Desde las propias filas de Morena, la senadora y exdirigente del partido, Yeidckol Polevnsky, se pronunció en contra de la nueva fórmula plurinominal y calificó el recorte presupuestal a los partidos de inequitativo.
El PT, por su parte, mantiene una postura más reservada en público, aunque dirigentes del partido reconocen en privado que comparten las preocupaciones del Verde y que, en los términos actuales, no acompañarán la reforma.
El peso político del desacuerdo no es menor: PT y PVEM han sido aliados de Morena desde 2018 y su apoyo ha resultado determinante en ambas elecciones presidenciales y en la conformación del actual Congreso, donde en conjunto lograron la mayoría calificada.







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