La presidenta Claudia Sheinbaum anunció un paquete de medidas para facilitar y acelerar inversiones privadas y mixtas en México, con el objetivo de reactivar la economía en un contexto de incertidumbre internacional.
Durante un evento en el Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México, la mandataria firmó un decreto que permitirá la autorización inmediata de ciertos proyectos de inversión, siempre que cumplan con criterios específicos.
Para el resto de las inversiones privadas, el Gobierno federal estableció que todos los trámites deberán resolverse en un plazo máximo de 90 días, o de lo contrario se considerarán automáticamente aprobados.
Además, Sheinbaum anunció la creación de la Ventanilla Única de Trámites de Comercio Exterior, la cual entrará en operación en los próximos 15 días, con el fin de reducir tiempos y simplificar procesos para empresas.
Sin embargo, el anuncio llega en un momento complejo. La economía mexicana enfrenta presiones por la política proteccionista de Estados Unidos, la incertidumbre derivada de conflictos internacionales y la contracción del gasto público.
A esto se suma la falta de una reforma fiscal, lo que ha llevado al Gobierno federal a apostar por la inversión privada como motor de crecimiento, en un intento por compensar las limitaciones presupuestales.
Aunque el sector empresarial recibió con aplausos las medidas, analistas advierten que el reto estará en su implementación, ya que históricamente la burocracia y los tiempos regulatorios han sido uno de los principales obstáculos para la inversión en el país.





