¡Y COMO siempre! Un escándalo tapa a otro. Se diluye la indignación, pasa el furor mediático y a eso le apuestan las autoridades: a que se nos olviden las cosas.
¿Qué ha pasado con el caso de la jueza que negó la prisión preventiva a un homicida? ¿Qué ha pasado con el resto de jueces y juezas del Poder Judicial del estado que, hace apenas unos días, se manifestaron públicamente en su defensa?
Están como el avestruz: con la cabeza enterrada en la arena. ¿Qué ha dicho la presidenta de este poder en el estado? ¿Qué ha dicho el tribunal de disciplina —o como se llame ahora—? Nada. Absolutamente nada. Guardan silencio y apuestan al olvido ciudadano, mientras muchos de ellos se pasean como magos de oriente por los antros de moda y los mejores restaurantes de la ciudad.
Son ciudadanos, sí, y tienen derecho a hacerlo, lo entendemos. Pero entonces mejor cállense y no presuman que ahora el poder es distinto. Sigue siendo el mismo. Las promesas vagas de campaña fueron eso: simples promesas.
No presuman que ahora sí habrá justicia, porque cada día se parecen más a aquellos que insisten en decir “no somos iguales”… y resulta que sí son iguales, y recargados.
TRÁGICO, muy trágico, el accidente en el que un camión pesado de la Guardia Nacional atropelló a dos personas que viajaban en una motoneta. Grave, muy grave, porque no se trató de uno de esos accidentes fortuitos e inexplicables. No.
Fue grave porque el conductor de la unidad circulaba por un carril confinado al transporte público y se pasó olímpicamente el semáforo en rojo. El motociclista impactó contra la rueda delantera del camión —cargado de elementos de la Guardia Nacional— y terminó siendo arrollado junto con su acompañante por la llanta trasera del vehículo pesado.
Ambos ciudadanos se reportan entre la vida y la muerte en un hospital de Ecatepec, Estado de México.
A todas luces, se trató de una conducción irresponsable y prepotente, marcada por el desprecio a las normas y la impunidad. Hoy, dos personas inocentes luchan por su vida.
Habrá que ver cómo resuelven este caso las autoridades civiles y militares. Ojalá no se convierta en un episodio más de impunidad, porque no son pocas las ocasiones en que, tratándose de elementos castrenses, la ley y la justicia simplemente no se aplican como deberían.






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