PUES VAYA noticia la de ayer, el descarrilamiento del tren interoceánico, preocupó a la sociedad mexicana, lamentablemente 13 muertos y casi 100 heridos. Lo que muchos siguen sin entender, es cómo una obra de reciente creación tuvo esta falla, si se suponía se construyó con todo rigor y cuidado para el empleo a futuro de la misma. Bueno, era operado hasta por la propia Secretaría de Marina.
Ahora los focos se centran sobre la persona encargada de la supervisión de la misma, Gonzalo López Beltrán, hijo de AMLO, quien en 2024 fue anunciado con bombo y platillo por su padre en plena conferencia matutina que sería él quien revisara de manera honoraria el desarrollo de esta obra y la del Tren Maya. En este contexto, medios como LATINUS revelaron que mientras Gonzalo supervisaba la obra en construcción, su amigo íntimo Amílcar Olán se reunió con funcionarios y cerró contratos en favor de «El Clan», la red de negocios y tráfico de influencias que ganó miles de millones de pesos en el sexenio de López Obrador. Esta persona supuestamente se involucró en la rehabilitación de vías, en la explotación de bancos de materiales y en la venta de balasto, la piedra triturada que se coloca bajo las vías del tren.
Nuevamente los hijos del ex presidente en la polémica y de nuevo, la presidenta Sheinbaum tendrá que enfrentar el costo de estos errores cometidos en el gobierno antecesor. Desde ayer, la mandataria instruyó al gabinete a coordinarse y atender a las víctimas del descarrilamiento. Lamentable es que funcionarios en redes sociales no digan la palabra “accidente’’, sino “evento ferroviario’’, ahora sí que quieren tapar el nivel de la tragedia con una palabra, pero no se puede.
La corrupción y el influyentismo siguen siendo uno de los factores que más daño le hacen a México, una combinación que no ha terminado como muchos aseguraron, pero que desafortunadamente sigue dejando víctimas a su paso.
Y QUE SE alisten los vendedores de pirotecnia, porque Gobernación ahora sí va con todo, según lo mencionado por el jefe de comercio de la Subdirección de Gobernación del Municipio de Chihuahua, Yuri Andreivich Ortega, quien dijo van a mandar patrullar en los cruceros de la ciudad para inhibir la venta de artefactos de pirotecnia para el fin de año.
El año pasado decomisaron alrededor de 60 kilos de pirotecnia, las autoridades reiteran el llamado a la ciudadanía a no comprar ni disparar estos productos.
Ojalá y puedan hacer algo porque el 25 de diciembre parecía la ciudad una zona de guerra, con infinidad de estruendos por las colonias, afectando a cachorritos, adultos mayores y niños con autismo. La gente nomás no entiende que esto lejos de ser una diversión es también un riesgo. Basta con ver el caso del menor que perdió tres dedos de su manita izquierda por explotar una palomita en Hidalgo del Parral.
Y súmele a esto, las llamadas “vivas al aire’’ durante la noche del 31 y madrugada del 01 de enero. Esperemos y se atienda el exhorto de las autoridades y tener unas fiestas en santa paz para todos.






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