PUES, ¿qué creen? ¡Sí, otra vez! La audiencia constitucional programada para el 9 de abril —es decir, ayer— sobre el asunto del terreno del relleno sanitario en Mápula… se volvió a posponer. Ya deben ir como en la número 135. El Poder Judicial Federal en Chihuahua, otra vez, pateó el bote.
El secretario del Ayuntamiento, Roberto Fuentes, explicó que la audiencia se difirió nuevamente porque el personal del juzgado no logró notificar a todas las partes quejosas, lo que impidió llevarla a cabo conforme a la ley.
Será el sereno, pero este caso ya es un claro ejemplo de la grilla político-partidista: manoseada, desaseada y con todos metidos, incluido el propio Poder Judicial. Mientras tanto, la administración está por terminar y el nuevo relleno sanitario sigue sin concretarse; los vecinos del actual apenas podrán recordarlo como una promesa más.
POR OTRO LADO, el “tirito” mediático entre los aspirantes del PAN a la alcaldía de Chihuahua, César Jáuregui y Santiago de la Peña, no es más que un espectáculo para la grada. Muchos se van con la finta y creen que hay rivalidad real.
Nada más alejado de la realidad: ambos mantienen comunicación constante, acuerdan, amarran estrategias y trabajan por separado, pero en la misma dirección. El verdadero adversario interno no está entre ellos.
Todo apunta a decisiones de alta cúpula: llegará quien garantice trabajo, lealtad y verdaderas posibilidades de competir con fuerza en campaña.
Y YA QUE hablamos de pendientes, a quien sí le urge una dosis de energía —de esas recargadas estilo Sonora— es al titular de Obras Públicas. Aunque esté concentrado en la construcción de puentes, el tema de los baches sigue siendo un dolor de cabeza para la ciudad.
Se dice que hay múltiples cuadrillas trabajando, pero simplemente no es suficiente. Rivas continúa comprometiendo a su jefe, el alcalde Marco Bonilla, quien es quien termina recibiendo los reclamos ciudadanos. Así que ojo: la guadaña puede caer en cualquier momento.
Finalmente, los grupos políticos dentro del PAN —con presencia en distintas áreas del municipio y del estado— harían bien en dejar de golpearse entre sí, de ponerse el pie y sabotearse. Ese desgaste solo afecta el proyecto político de Bonilla.
Porque luego no vale quejarse como la zarzamora, llorando por las esquinas por no haber hecho a tiempo lo que correspondía.







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