Los reclamos estuvieron al rojo vivo. Este miércoles, el titular de la Conagua en Chihuahua, Román Alcántar Alvídrez, calificó —“con todo respeto”, dijo— de mentirosos y tendenciosos a senadores, diputados y presidentes municipales del estado por la forma en que han difundido información sobre la reforma a la Ley General de Aguas. ¡Órale!
Alcántar retó a los legisladores a señalar, “con pelos y señales”, en qué parte del proyecto de reforma se establece la supuesta pérdida del vínculo entre tierra y agua. Según afirmó, la iniciativa busca poner orden en prácticas históricamente irregulares, como la venta indebida de agua, el acaparamiento y la manipulación de títulos de concesión.
El funcionario llegó con la “espada desenvainada”, al asegurar que “no se vale mentir”. Además, cuestionó por qué no se reconoce públicamente el decreto emitido por la presidenta, mediante el cual se abre la posibilidad de regularizar alrededor de ocho mil títulos cuyos titulares no realizaron a tiempo sus refrendos. Señaló que se trata de una flexibilidad inédita otorgada por el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Las declaraciones no tardaron en provocar reacción. El diputado federal priista Tony Meléndez respondió que la ley contiene lagunas y conceptos ambiguos que pueden prestarse a interpretaciones erróneas. En la misma línea, el senador Mario Vázquez afirmó que la reforma tiene “trampas” y dijo no confiar en las aclaraciones de Conagua.
El debate se intensificó luego de que la reforma avanzara en comisiones con los votos de Morena, Partido Verde y PT, mientras que PAN, PRI y MC votaron en contra.
Alcántar aseguró en entrevista que muchos productores de los distritos de riego comprenden que no hay irregularidades cuando se les explica el contenido de la reforma. Incluso afirmó que, si es necesario, “con sangre” firmaría que la ley no contiene trampas ni letras chiquitas que perjudiquen a los productores. ¡Ándale!
En la Opinión: Marco Aurelio Guevara y Juan Pablo Macías.






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