La grilla este próximo fin de semana se va a poner caliente, sabrosa… ¡intensa! En las filas de Morena.
Y es que este domingo se llevará a cabo en la capital la reunión del Consejo Político Estatal de los morenazos. Se espera la asistencia de representantes de la mayoría de los municipios —unos 50 o 60 de casi 80—, y como suele suceder en estos encuentros, se abordarán temas internos clave sobre el rumbo del partido y el actuar de su dirigencia.
Pero en este caso, el tema central promete sacar chispas.
Tal como lo adelantó el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, ya hay voces que exigirán a la dirigente estatal, Brigitte Granados, imparcialidad en su desempeño. Y no será un señalamiento aislado: se sabe que ese reclamo se planteará directamente en el Consejo.
El escenario no es sencillo. Todo apunta a que, quieran o no, se evidenciará el músculo político de la alianza entre los grupos “crucistas” y “montielistas”, que ha venido creciendo con el paso de los días. Y en ese contexto, la exigencia de piso parejo estará sobre la mesa.
El problema es que la dirigente difícilmente puede garantizar esa imparcialidad. Es sabido que su cercanía política está del lado del grupo de su tío, Juan Carlos Loera, quien a su vez se alinea con Andrea Chávez rumbo a la candidatura estatal y con Adán Augusto López como figura del llamado grupo Tabasco. Incluso —dicen en la grilla— mantiene cercanía con Javier Corral, a quien algunos todavía ven como referente político… imagínese.
Pero como siempre, hay un “pero”.
Ya corre el rumor de que Brigitte Granados podría ausentarse del Consejo, argumentando compromisos relacionados con la conformación de estructuras en el municipio de Madera, donde se reunirían actores políticos de la sierra afines a la 4T.
Y entonces surge la pregunta: ¿cómo se interpreta que la dirigente estatal no asista a la reunión de su propio Consejo Político?
Porque el Consejo es precisamente eso: el órgano encargado de orientar y aconsejar a la dirigencia sobre el rumbo del partido. En términos simples, no asistir sería equivalente a no escuchar a los consejeros, aunque al final los acuerdos le sean obligatorios.
Bajo ese escenario, la duda es inevitable: ¿realmente es agenda… o está evitando los reclamos de imparcialidad y, sobre todo, el peso de una mayoría ya conformada por otros grupos?
Por eso, la grilla en Morena se pondrá especialmente sabrosa este fin de semana. Y en el clásico “teléfono descompuesto”, habrá que ver cómo le llega toda esta información a Luisa María Alcalde, quien recientemente aseguró que solo dejaría la dirigencia nacional si la presidenta se lo pide para asumir otra responsabilidad.
Declaración que, por cierto, en Morena Chihuahua cayó como balde de agua fría. Y es que a nivel nacional suena con insistencia la posibilidad de un relevo en la dirigencia, donde podría aparecer Ariadna Montiel.
Si ese movimiento se concreta, el reacomodo sería inmediato… y más de uno dentro del grupo de Loera y sus aliados tendría que ir haciendo maletas políticas.







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