PUES AUNQUE ahora quieran componerla, ya se quemaron. Quedaron exhibidos demostrando que eso de la austeridad en la tremenda corte del acordeón es pura pose. Ingenuos: de verdad creyeron que el escándalo no iba a saberse.
El pasado jueves se supo que Hugo Aguilar, la nananina Batres, Tres Patines Esquivel y otros cuatro ministros se despacharon con la cuchara grande: camionetas Grand Cherokee 2025 blindadas, con un valor cercano a tres millones de pesos cada una. Así, sin rubor. Y claro, ayer… marcha atrás.
Ahí quedó el doble discurso. Eso de “no somos iguales”, “austeridad republicana” y “no habrá pueblo pobre con ministros opulentos” resultó ser puro rollo. Pura utilería para la foto.
¡Clásico! Anticapitalistas de discurso, pero felices consumidores de Ford, Coca-Cola y McDonald’s. Socialismo de micrófono, capitalismo de garage.
El sábado informaron que regresarían las camionetas, o que se las darían a otros integrantes del Poder Judicial “que sí se la rifan contra la delincuencia”. Pero incluso si eso fuera cierto, la pregunta sigue ahí, incómoda y sin respuesta: ¿Dónde queda el discurso de no gastar en lujos?
La verdad es una sola: pose e hipocresía a más no poder.
Y ojo: los funcionarios de alto nivel —secretarios de Estado, seguridad, defensa, fiscalías, Poder Judicial— sí necesitan protección. El uso de autos blindados, tecnología y escoltas es necesario. Y no, no es barato. Nunca lo ha sido.
El problema no es ese.
El problema es la doble moral. Cuando no gobiernan, critican todo: el gasto, los lujos, el “despilfarro”. Enardecen al pueblo con discursos morales. Prometen que ellos serán distintos. Pero cuando llegan al poder… actúan exactamente igual.
Por eso la tremenda corte del acordeón se echó para atrás. No por convicción, sino porque los exhibieron. Si no los descubren, les habría valido. El daño ya está hecho. Ya se sabe cómo operan.







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