EL DIRIGENTE estatal del PRI, Alex Domínguez, anda jugando con fuego, aunque quizá el riesgo valga la pena. El diputado federal dejó caer una declaración contundente: si el PRI decide ir solo en la elección de 2027, en el peor de los escenarios perdería; sin embargo, advirtió que el PAN podría perder la gubernatura, enfrentar persecuciones políticas e incluso terminar en la cárcel. Así, sin matices. Órale.
La expresión fue dura y directa. Más allá de la forma, el fondo del mensaje es claro: recordar al PAN la urgente necesidad de construir una alianza rumbo a 2027. No se trató de una simple provocación, sino de un llamado estratégico.
Entre los panistas de cepa, los militantes de vieja guardia, persiste la idea de que es mejor ir solos que mal acompañados, evocando aquellas batallas históricas entre PRI y PAN. Sin embargo, las generaciones más recientes poco saben —o poco recuerdan— de esas confrontaciones.
Hoy la política se mide en números. Y el puntaje que presume Morena solo puede enfrentarse sumando fuerzas. Los cálculos son claros: únicamente una alianza PRI-PAN permitiría alcanzar entre 38 y 40 puntos de intención de voto, un margen competitivo.
El mensaje de Domínguez no deja lugar a dudas. Busca sacudir a quienes no están tomando en serio la advertencia. Se comenta incluso que ya ni los mensajes de WhatsApp le responden, por lo que optó por enviar el mensaje a través de declaraciones públicas en los medios de comunicación.
MUCHO SE especula y se murmura en las catacumbas del poder estatal, pero hay una verdad irrefutable: las elecciones se ganan con votos. Y más aún ante una reforma electoral en puerta, donde quien aspire a ganar deberá hacerlo con holgura, sin margen para perder en la puerta. Para el PAN y el PRI, la ruta parece inevitable: unir fuerzas, sumar aliados que aporten y dar la batalla.
La pregunta que empieza a escucharse en las mesas del café político es inevitable: ¿realmente existe la voluntad de competir para ganar? ¿O el poder disuasivo del presidente en turno será suficiente para modificar la estrategia de la oposición?
Mientras la grilla estatal sigue su curso, a la gobernadora se le ha escuchado repetir en varias ocasiones una frase que no admite interpretaciones: Chihuahua no se negocia, ni se entrega.






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