¡AHORA SÍ se apuntaron una buena nuestros diputadazos estatales!
El Congreso del Estado reformó el Código Penal de Chihuahua y ahora se contemplan penas más severas para quienes provoquen homicidio o lesiones al conducir en estado de ebriedad, bajo el influjo de drogas, excediendo en más de 30 kilómetros por hora el límite de velocidad o abandonando a las víctimas.
Con las modificaciones aprobadas, las penas podrían alcanzar hasta 13 años de prisión en los casos más graves.
Y la verdad… ya era hora.
Porque durante años se normalizó aquello de: “fue un accidente”. Como si manejar borracho, a exceso de velocidad y terminar quitándole la vida a alguien fuera simplemente una mala suerte del destino.
No señores.
Eso se llama irresponsabilidad. Y la irresponsabilidad debe tener consecuencias.
Ahora tocará al gobierno aplicar realmente estas leyes. Pero también invertir más en infraestructura para la Policía Vial, capacitación y mejores condiciones para los agentes, además de jueces preparados y sensibles que impartan justicia pensando primero en las víctimas y sus familias, y no resolviendo expedientes como simples trámites administrativos.
Es tiempo de ser más empáticos.
Porque detrás de cada “accidente vial” provocado por irresponsabilidad hay familias destruidas, hijos sin padres, padres enterrando hijos y vidas que jamás vuelven a ser iguales.
La reforma legal ya está.
Ahora toca que los ciudadanos entendamos que las consecuencias serán más severas, que la autoridad actúe con honestidad y firmeza, y que también se combata la corrupción que muchas veces aparece cuando un conductor ebrio intenta “arreglarse” con los agentes para evitar sanciones.
La Policía Vial tendrá que aplicar criterio, pero también mano firme.
El marco legal quedó puesto; ahora falta voluntad para hacerlo valer.
En la Opinión: Marco Aurelio Guevara.





