En medio de un escenario marcado por la sequía en la entidad, el monzón mexicano se perfila como un factor determinante para la recuperación hídrica durante el verano de 2026, con pronósticos que anticipan lluvias en buena parte del estado.
De acuerdo con reportes preliminares de autoridades meteorológicas, este fenómeno que se presenta cada año podría iniciar en junio, adelantando condiciones favorables para la generación de precipitaciones en Chihuahua.
El impacto será particularmente relevante en la Sierra Tarahumara, así como en municipios del occidente y la zona centro del estado, donde históricamente el monzón genera lluvias constantes que alimentan cuencas, arroyos y presas, claves para el abasto agrícola y urbano.
Especialistas advierten que, aunque no se esperan lluvias extraordinarias, la continuidad del monzón durante los meses de junio a septiembre podría representar un respiro significativo frente al déficit de agua que enfrenta la entidad.
¿Qué es el monzón mexicano?
El monzón mexicano es un fenómeno atmosférico generado por la interacción de vientos cálidos y húmedos provenientes del océano Pacífico y el Golfo de California, que al converger sobre el noroeste del país provocan lluvias intermitentes e intensas durante el verano.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) lo define como un cambio estacional en la dirección de los vientos entre el continente y el océano, que favorece la formación de nubosidad y precipitaciones.
Para Chihuahua, el comportamiento del monzón en 2026 será clave no solo para el campo, sino también para la recuperación de presas y el abastecimiento en la capital, donde cada temporada de lluvias se vuelve un factor crítico para enfrentar la escasez.





