Un wild pitch de Guadalupe Chávez con las bases llenas le dio la victoria a los Charros de Jalisco, 12 carreras por 11, sobre los Tomateros de Culiacán, y los dirigidos por Benjamín Gil levantaron, en su feudo del Estadio Panamericano de esta ciudad, su primer trofeo de Campeón en la historia de la Serie del Caribe.
El partido se extendió hasta la décima entrada luego de que los Tomateros protagonizaran una remontada de leyenda, al negociar un empate a 10 carreras tras haber estado abajo 9-1.
Por Charros destacaron Connor Hollis, quien se fue de 5-4 con tres carreras anotadas y tres impulsadas; Julián Ornelas, de 4-3 con tres remolcadas; mientras que Michael Wielansky y Mateo Gil aportaron dos imparables cada uno.
Por Tomateros, Allen Córdoba lideró la ofensiva al irse de 5-2, con doble y dos impulsadas; Víctor Mendoza y Estevan Florial también conectaron dos hits.
En el plano individual, el título representó la primera corona para Benjamín Gil como dirigente, luego de seis participaciones en la Serie del Caribe.
Además, Benjamín Gil y su hijo Mateo Gil hicieron historia al convertirse en padre e hijo campeones del certamen, una hazaña que solo habían logrado previamente Felipe Alou (manager) y Moisés Alou (jugador) con los Leones del Escogido en Miami 1990.







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