Las nueces y el resto de los frutos secos pueden ayudar a reducir el riesgo de alteraciones en el ritmo cardiaco.
Según un grupo de médicos estadounidenses, las nueces son ricas en ácidos grasos omega 3 y en flavonoides, además de contener magnesio, potasio y vitamina E.
Todas estas sustancias ejercen una acción beneficiosa sobre el corazón y reducen el riesgo de muerte súbita, la extrema consecuencia de las alteraciones del ritmo cardiaco.






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